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Huesos de las piernas
Figura 1. Los huesos de las extremidades inferiores están articulados a la cintura pélvica.

Fémur

Figura 2. Fémur derecho

Esqueleto de las piernas

Los huesos de las extremidades inferiores tienen la responsabilidad de soportar todo el peso corporal cuando estamos de pie, por lo que están sujetos a grandes esfuerzos, especialmente cuando saltamos o corremos lo que explica la razón por la que estos huesos son los más gruesos y fuertes de todas las extremidades.

Para su estudio, anatómicamente el esqueleto de las piernas se divide en tres regiones: los muslos; las piernas; y los pies.

Muslo

Cada muslo tiene en el interior el más grande, largo y fuerte de todos los huesos del cuerpo, el fémur (figura 1). El fémur está "arropado" por abultados músculos, lo que provoca que no podamos palparlo en su camino a lo largo del muslo. Su longitud es, a groso modo, equivalente a la cuarta parte de la estatura del individuo.

Note en la figura 1 que cada fémur proximalmente articula con el hueso coxal correspondiente y luego cursa medialmente a medida que desciende hasta la rodilla. Esta configuración hace que la articulación de la rodilla esté próxima a la linea vertical que pasa por el centro de gravedad del cuerpo a fin de proporcionar un mejor balance. La desviación medial del fémur de la mujer es mayor que la del hombre debido a su pelvis mas ancha.

El fémur en su parte superior presenta una cabeza con forma de bola donde hay un pequeño foso central, la fóvea capitis, de donde corre hacia el acetábulo (la cuenca en el hueso coxal donde se acopla el fémur) un ligamento corto, llamado ligamento teres que ayuda a asegurar el fémur en su lugar.

La cabeza del fémur está montada sobre un cuello que se amplía lateralmente para acoplarse al vástago del hueso. El cuello implica la separación lateral de vástago del hueso de la pelvis ósea.

El cuello es la parte mas débil del fémur y es el que se fractura con más frecuencia, una dolencia conocida comúnmente como fractura de la cadera. En la unión del vástago y el cuello está un proyección lateral conocida como trocante mayor y también otra denominada trocante menor que son sitios de anclaje de músculos del muslo y los glúteos.

Ambos trocantes están conectados anteriormente por la linea intertrocantérica y posteriormente por la prominente cresta intertrocantérica. En la parte posterior del vástago e inferior a la cresta intertrocantérica está la tuberosidad glútea que se mezcla inferiormente con un largo reborde vertical, la linea áspera. Distalmente, la linea áspera diverge para formar las lineas supracodilares medial y lateral. Todas esas marcas son sitios de anclaje de músculos. El resto del vástago del hueso fémur fuera de la linea áspera es liso y redondeado.

En la zona distal, el fémur engruesa para terminar en los cóndilos medial y lateral que son los que articulan con la tibia de la pierna. En esa zona están también los epicóndilos medial y lateral que flanquean los cóndilos superiormente y son sitios de adherencia de músculos.

Entre los cóndilos, en el aspecto posterior del fémur, hay una profunda muesca con forma de U llamada muesca intercondilar y superior a esta, en el vástago, está la lisa superficie poplítea. En el lado contrario del hueso, es decir, en el aspecto anterior está otra zona lisa, la superficie rotuliana que articula con la rótula.

La rótula es un hueso triangular sesamoideo recubierto por un tendón que asegura los músculos anteriores del muslo a la tibia. Ella protege la articulación de la rodilla anteriormente y mejora el sistema de palanca de los músculos del muslo que actúan sobre la pierna.

Otro punto de interés del fémur es el tubérculo aductor, una zona abultada en la parte superior del epicóndilo medial.

Pierna

La pierna tiene dos huesos paralelos, la tibia y el peroné formando su esqueleto (note que anatómicamente la pierna es la región de la extremidad inferior entre la rodilla y el pie). Ambos huesos están conectados por una membrana interósea y además se articulan entre ellos cerca de los extremos tanto proximal como distalmente. Las articulaciones tibioperonales esencialmente son inmóviles y básicamente el peroné contribuye solo a la estabilidad y la resistencia del eje óseo de la pierna.

Tibia y el peroné
Figura 1. La tibia y el peroné de la pierna derecha.

El hueso más grande y medial de la pareja, la tibia, articula con el fémur proximalmente para formar la articulación de la rodilla y distalmente con el hueso astrágalo del pie en el tobillo. Por su parte el peroné no contribuye a la articulación de la rodilla y participa meramente en la estabilidad de la articulación del tobillo.

Tibia

Es una de las "columnas" del cuerpo, recibe el peso corporal desde el fémur, lo transmite al pie y es el segundo hueso más robusto y dimensionado del cuerpo solo superado por el fémur. El extremo proximal es amplio y contiene los cóndilos medial y lateral de forma cóncava, que articulan con los cóndilos correspondientes del fémur. Estos cóndilos están separados por una protuberancia irregular llamada eminencia intercondílea.

En la región inferior al cóndilo lateral de la tibia aparece una faceta donde se produce la articulación tibial proximal con el peroné y justo inferior a los cóndilos está la rugosa tuberosidad tibial a la cual se anclan los ligamentos de la rótula.

La sección transversal de la tibia es triangular y el borde anterior se conoce como cresta tibial. Esta cresta, al igual que el resto de la superficie anterior de la tibia, no está recubierta por músculos, se puede palpar fácilmente debajo de la piel a todo su largo y todos hemos sentido alguna vez el sufrimiento de "un golpe en la espinilla".

En el extremo distal, la tibia es plana y es aquí donde articula con el hueso astrágalo del pie. Medialmente a la articulación existe una proyección inferior llamada maléolo medial que produce el abultamiento semiesférico medial en la articulación con el pie que conocemos coloquialmente como uno de los tobillos (el otro "tobillo" lo forma el peroné como veremos más abajo). En este mismo extremo distal aparece, en la superficie lateral de la tibia, la muesca peroneal que participa en la articulación distal tibioperoneal.

Peroné

Este hueso que es semejante a una varilla recta estriada y torcida un cuarto de vuelta con los extremos algo ensanchados, articula tanto proximal como distalmente con el aspecto lateral de la tibia. Es un hueso que no porta carga pero varios músculos se originan en él.

El extremo proximal es la cabeza y el extremo distal es el maléolo lateral que forma el otro saliente lateral que llamamos coloquialmente tobillo, y además articula con el astrágalo del pie.

Pie

Huesos del pie
Figura 3. Vista superior de los huesos del pie  derecho.

figura 4

Figura 4. Vistas laterales de los huesos del pie derecho.


La estructura ósea del pie está formada por varios huesos, los que regionalmente se denotan como huesos del tarso, huesos del metatarso y falanges. Todos conocemos las funciones de los pies: soportar el peso del cuerpo y además actuar como una palanca que nos permite impulsar el cuerpo hacia adelante cuando caminamos o corremos. Físicamente, estas funciones podían ser ejecutadas usando un solo hueso como palanca, pero en caso tal, la adaptatación del pie a las irregularidades del terreno resultaría muy pobre, de modo que con la utilización de varios huesos articulados se aumenta la flexibilidad del pie para resolver este asunto.

Tarso

El tarso está construido por siete huesos (figura 3) y forma la mitad posterior del pie correspondiendo al carpo de la mano. De los siete huesos hay dos que tienen la mayor responsabilidad soportando el peso del cuerpo, estos son: el astrágalo, que articula con la tibia y el peroné superiormente y el fornido calcáneo, que forma el talón del pie y sostiene el astrágalo en su superficie superior, además, en la superficie posterior del calcáneo también es donde se ancla el tendón de Aquiles del poderoso músculo de la pantorrilla. En el calcáneo se pueden mencionar dos zonas de interés: el tubérculo calcáneo (o tuber calcani) que es la parte que se apoya en el suelo, y el sustentáculo del astrágalo que soporta parte del astrágalo (figura 4).

Los otros huesos del tarso son: el lateral cuboides; el medial navicular; y los anteriores cuneiforme medial, cuneiforme intermedio y cuneiforme lateral. Los huesos cuneiformes y el cuboides articulan anteriormente con los huesos del metatarso.

Metatarso

Consiste en cinco pequeños huesos metatarsianos que se enumeran del 1 al 5 partiendo del dedo gordo del pie (hallux). El metatarsiano 1 es corto y grueso y su superficie plantar descansa sobre dos huesillos sesamoideos que juegan un papel importante en el soporte del peso corporal.

Es la zona distal, los metatarsianos articulan con las falanges proximales de los dedos, y la cabeza agrandada del primer metatarsiano forma la zona abultada que algunos llaman "la bola de pie".

Falanges

Cada pie tiene 14 huesos alargados y pequeños llamados falanges, los que son más pequeños y menos hábiles que los correspondientes de la mano y se distribuyen a razón de tres falanges por dedo, excepto el dedo hallux (dedo gordo) que solo tiene dos. Las tres falanges se nombran de acuerdo a su ubicación en distal, medial y proximal. El dedo gordo no tiene falange media (figura 3).

Arcos del pie

Si usted se fija en la marca que deja su pie húmedo sobre un piso plano verá que no hay huella en el margen medial entre el calcañar hasta la cabeza del primer metatarsiano y esto se debe a que en el pie existe el arco medial longitudinal que curva la supericie medial plantar del pie separando esa zona del piso. El arco nace en el hueso calcáneo que se apoya en el piso, luego sube hasta la posición del astrálago para posteriormente descender a los tres metatarsianos mediales.

Otro arco del pie se conoce como arco longitudinal lateral que es muy bajo y lo que hace es elevar la parte lateral del pie justo la cantidad suficiente como para redistribuir algo la carga al hueso calcáneo y a la cabeza del primer metatarsiano, es decir, a los extremos del arco. El punto más alto de este arco está en la zona del cuboides.

El tercer arco del pie es el arco transversal que usa a los otros dos arcos como pilares y corre transversalmente de un lado del pie al otro siguiendo la linea de las articulaciones entre los huesos del tarso y los metatarsianos. Entre los tres arcos forman una suerte de domo que distribuye aproximadamente la mitad del peso del cuerpo cuando está de pie, o cuando camina, a los huesos del calcañal y la otra mitad a las cabezas de los metatarsianos lo que cuenta en la impresionante resistencia de los pies.

Los tres arcos se mantienen estables debido la forma de enclavamiento de los huesos del pie, por fuertes ligamentos, y por la tirantez de ciertos tendones durante la actividad muscular. Los ligamentos proporcionan una cierta cantidad de "muelleo" y ceden o se estiran algo cuando se aplica carga al pie para retroceder de vuelta cuando la carga cesa. Una suerte de sistema de suspensión elástico+.



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