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Contenido del artículo
Divisiones del sistema nervioso autónomo
Papel de la división parasimpática
Papel de la división simpática
Organización del sistema nervioso autónomo
División simpática
División parasimpática
Vías craneales
Vía sacra
Rutas de las fibras


figura 1
Figura 1. Diagrama del sistema nervioso mostrando la posición que ocupa el sistema nervioso autónomo.



Anatomía del sistema nervioso autónomo

Esta parte el sistema nervioso resulta una división del sistema nervioso periférico  y juega un papel muy importante para mantener la estabilidad funcional del cuerpo. Está constituido por neuronas motoras que inervan los músculos lisos los músculos cardíacos y las glándulas.

En respuesta a los cambios en las condiciones, el sistema nervioso autónomo (SNA) deriva más sangre a las zonas que la necesitan; aumenta o disminuye el pulso cardíaco; ajusta la presión sanguínea y la temperatura corporal; así como aumenta o disminuye las secreciones estomacales entre otras cosas vitales. Para ejecutar estas operaciones se basa en las señales que llegan al sistema nervioso central desde las vísceras, con el objetivo de hacer los ajustes necesarios y así mantener un soporte óptimo de las actividades corporales.

La mayor parte de los ajustes más sutiles los hace sin que tengamos consciencia de ello, uno nunca (o casi nunca) está al corriente de la dilatación o contracción de los vasos sanguíneos, o de la pupila del ojo, sin embargo, se convierte en un problema cuando la vejiga urinaria se ha contraído para evacuar el orine y estamos en una situación en la que no podemos ir al baño. Aunque este "ajuste" sí nos pone al corriente, se produce de todas formas de manera involuntaria y no podemos evitar a voluntad que se produzca. Estas características hacen que al sistema nervioso autónomo también se le llame sistema nervioso involuntario.

Antes de entrar en la descripción de la anatomía del sistema nervioso autónomo veamos las principales diferencias entre éste y la división somática (que atiende los músculos esqueléticos) del sistema nervioso periférico.

Aunque ambas divisiones tienen fibras motoras, los sistemas somático y autónomo se diferencian en:

1.-Efectores: el sistema nervioso somático estimula los músculos del esqueleto mientras el SNA suple los músculos lisos, los músculos cardíacos y las glándulas.

2.- Vías eferentes y ganglios: en el sistema nervioso somático los cuerpos de las neuronas están dentro del sistema nervioso central y sus axones se extienden a lo largo de los nervios espinales para llegar al músculo que atienden. Las fibras somáticas son usualmente gruesas, muy mielinizadas y conducen los impulsos rápidamente. En clara diferencia, la unidad motora del SNA es una cadena de dos neuronas, el soma (cuerpo) de la primera neurona reside en el cerebro o en la médula espinal y a esta se le denomina neurona pregangliónica. Sus axones (axones pregangliónicos) hacen sinapsis con la segunda neurona, neurona gangliónica, en un ganglio autonómico fuera del sistema nervioso central, finalmente el axón de la segunda neurona, axón postgangliónico, se extiende hasta el órgano efector. El axón pregangliónico es fino y poco mielinizado y el axón postgangliónico también es delgado y sin mielinzar, lo que implica que la transmisión de las señales por esta vía es relativamente lenta comparada con la de la división somática.

3.- Efecto de los neurotransmisores: todas las fibras motoras somáticas liberan el neurotransmisor acetilcolina en las sinapsis con las fibras musculares (los efectores), lo que siempre conlleva la excitación (contracción) del músculo si se alcanza el umbral adecuado de estímulo. Para el caso de los axones postgangliónicos autónomos los neurotransmisores liberados en los órganos viscerales incluyen la norepinefrina segregada por las fibras de la división simpática del sistema nervioso autónomo; y acetilcolina liberada por las fibras de la división parasimpática. En dependencia de los receptores presentes en el órgano de destino la respuesta a esos neurotransmisores puede ser de excitación o de inhibición.

Divisiones del sistema nervioso autónomo

El sistema nervioso autónomo tiene dos ramas que en general atienden los mismos órganos pero que producen efectos encontrados, estas son: la división simpática y la división parasimpática de modo que si una de las divisiones estimula un músculo para que se contraiga o a una glándula para que segregue, la otra inhibe esas acciones.

Usando este modo de doble inervación el sistema nervioso autónomo mantiene un balance de la actividad corporal para que funcione de forma adecuada y armónica.

La división simpática moviliza el cuerpo durante las situaciones extremas como el miedo, el ejercicio o la ira; mientras el brazo parasimpático nos permite relajarnos para realizar actividades de rutina y conservar energía. Veamos ahora algunos detalles adicionales de cada división.

Papel de la división parasimpática

La división parasimpática es más activa en situaciones sin estrés y está implicada principalmente en la conservación de la energía corporal, así como en las gestiones internas, incluyendo las actividades de limpieza tales como la eliminación de las heces y la orina.

Esta rama nerviosa, por ejemplo, envía señales relajantes a otras partes del cuerpo cuando se está haciendo la digestión; mantiene a niveles normales bajos la presión sanguínea; el ritmo cardíaco y respiratorio; y el resto de las actividades corporales de rutina.


Por ello es buena práctica hacer reposo después de una comida pesada, de esta forma la rama parasimpática puede hacer su trabajo sin que se "despierte" la rama simpática y desvíe recursos a su frente de acción.

Papel de la división simpática

El papel de la división simpática se hace evidente cuando nos encontramos en una situación de estrés o de amenaza, por ejemplo, si caminamos por el campo y nos percatamos de que cerca hay un animal peligroso, el corazón palpita; la respiración se hace rápida y profunda; se sienten "sudores fríos"; y se dilatan las pupilas como signos inequívocos de la movilización del sistema simpático.

Durante los ejercicios fuertes o cualquier otra actividad física el sistema simpático también promueve otros tipos de ajustes:

1.- Los vasos sanguíneos de la piel y las vísceras se contraen, y la sangre se deriva a los músculos del esqueleto en actividad y al trabajo intenso del corazón.

2.- Los bronquiolos del pulmón se dilatan para permitir mayor ventilación.

3.- Se incrementa la liberación de glucosa por el hígado a la sangre para suplir las altas necesidades de las células.

4.- Al mismo tiempo las actividades no esenciales como la movilidad de los tractos digestivo y urinario se desalientan. Si está huyendo de una fiera, la digestión del almuerzo puede esperar, lo importante es correr rápido y salir del peligro; de modo que alimentar los músculos es lo primario.

Las soluciones a las amenazas permiten al cuerpo hacer frente a estas con la respuesta apropiada ya sea que la respuesta sea correr, ver mejor o pensar más claramente.

No puede suponerse que ambas ramas nerviosas funcionan de forma independiente al "todo o nada" (esta situación es rara) lo común y mayoritario es que ambas ramas se compensen mutuamente en un antagonismo dinámico que implica ajustes "finos" hechos por cada una constantemente.

Organización del sistema nervioso autónomo

Las divisiones simpática y parasimpática del sistema nervioso autónomo, de acuerdo a su anatomía se diferencian en:

1.- El sitio de origen: Las fibras parasimpáticas nacen en el cerebro y la zona sacra de la médula espinal; las fibras simpáticas los hacen en la región torácica-lumbar de la médula espinal.

2.- La diferente longitud de sus fibras: las fibras pregangliónicas parasimpáticas son largas y las postgangliónicas cortas; en la división simpática las longitudes son invertidas.

3.- La localización de los ganglios: los ganglios parasimpáticos están dentro, o muy cerca del órgano efector, mientras que los simpáticos yacen cerca de la médula espinal.

Una vista general que muestra la organización básica del SNA aparece a continuación en la figura 2.

Sistema nervioso autónomo
Figura 2. Organización del SNA

División parasimpática

La anatomía de la división parasimpática (también llamada división craneosacra) es la más simple de las dos como puede verse en la figura 2

Para describir esta rama comencemos por anotar que las fibras pregangliónicas (trazadas con lineas continuas) nacen del sistema nervioso central en el tronco cerebral y en la región sacra de la medula espinal y avanzan todo el camino desde allí hasta la proximidades del órgano al que van a servir. Hacen sinapsis con la neurona gangliónica localizada en un ganglio terminal (muy cerca del órgano) o intramural (en el interior del órgano), luego el corto axón de la neurona postgangliónica, nacido en el ganglio, hace sinapsis con la célula efectora en la vecindad próxima.

Vías craneales

Son cuatro los nervios craneales que contienen fibras autónomas simpáticas:

1.- El nervio III u oculomotor: cuyas fibras inervan los músculos lisos del ojo que hacen que la pupila se contraiga y que el cristalino se combe. Los axones pregangliónicos nace en el mesecéfalo y los cuerpos de las neuronas gangliónicas están en el ganglio ciliar dentro de la órbita ocular.

2.- El  nervio VII o facial: estimula glándulas grandes de la cabeza, entre estas, las glándulas lagrimales y las glándulas salivares sublenguales y submandibulares. Las fibras preganglionales encargadas de las glándulas lagrimales salen del puente troncoencefálico y hacen sinapsis en el ganglio esfenopalatino posterior a la mandíbula (vea la figura 4). Por su parte aquellas fibras que estimulan las glándulas salivares nacen también en el puente troncoencefálico y sinapsan con las gangliónicas en el ganglio submandibular profundo a la mandíbula.

3.- El nervio IX o glosofaríngeo:  este curso parasinpatético surge en la médula oblonga y sinapsa en el ganglio ótico situado en el cráneo (vea la figura 3). Los axones postgangliónicos se dirigen a las glándulas salivares parótidas que yacen anterior a las orejas.

4.- Nervio X o vago: el resto, (la mayoría) de las fibras parasimpáticas nacidas en el cráneo se dirigen dentro del nervio vago. Estas fibras (aproximadamente el 90 % de las fibras parasimpáticas pregangliónicas del cuerpo) contribuyen a los plexos nerviosos que sirven virtualmente a todos los órganos en las cavidades torácica y abdominal. La ruta de la inervación a través del nervio vago comienza en su mayoría desde la médula oblonga y termina en sinapsis en un ganglio que generalmente está dentro de las paredes del órgano interesado. En el trayecto el nervio vago, en su paso por el tórax envía ramificaciones a los plexos: cardíaco (para reducir el puso cardíaco), pulmonar y celíaco.


figura 3

Figura 3. Ubicación del ganglio
ótico.

figura 4
Figura 4. Ubicación del ganglio esfenopalatino.

Vía sacra

El flujo sacro se inicia en neuronas que están en los segmentos 2 al 4 de la zona sacra de la médula espinal (vea la figura 2), después que abandonan la columna vertebral se convierten en el nervio pélvico o esplácnico; este último, más adelante se ramifica y forma el plexo hipogástrico en el piso de la pelvis. Algunas fibras pregangliónicas sinapsan en ganglios dentro del plexo, pero la mayoría lo hacen intramuralmente en los órganos que atienden, los que son: la vejiga urinaria, los uréteres (los conductos entre los riñones y la vejiga urinaria), la mitad distal del intestino grueso, y los órganos reproductivos.

División simpática

Sin dudas esta división es la más compleja de las dos y esto se debe en parte a que sirve más órganos, además de inervar los órganos viscerales de las cavidades corporales también lo hace con estructuras u órganos de la superficie del cuerpo como las glándulas sudoríferas, y los músculos lisos que "paran" los pelos de la piel entre otros. Adicionalmente los vasos sanguíneos en todas partes del cuerpo tienen músculos lisos en sus paredes que son inervados por fibras simpáticas.

Todos los axones de las neuronas que forman las fibras simpáticas surgen de la médula espinal entre las secciones T1 a la L2 (vea la figura 2), por este motivo a la división simpática también se le llama división toracolumbar.

Las neuronas simpáticas pregangliónicas de esta zona de la médula espinal son numerosas y constituyen el cuerno lateral de la materia gris interior de la médula, el que nace como una protuberancia del cuerno ventral que encierra las neuronas de la división somática motora (figura 5).

figura 5
Figura 5. Sección de la médula espinal
en la zona toracolumbar.


Cuando las fibras simpáticas pregangliónicas abandonan la médula espinal entran a través de los ramos comunicantes blancos a unas estructuras formadas por una cadena de ganglios que corren a ambos lados, próximas, paralelas y a todo lo largo de la columna vertebral conocida como tronco o cadena simpática.

Aunque el tronco simpático va desde el cuello hasta la pelvis, solo en los segmentos de las regiones torácica y lumbar salen las fibras simpáticas que entran a él. Típicamente existen 23 ganglios en cada cadena simpática: 3 cervicales, 11 torácicos, 4 lumbares, 4 sacros y uno coccígeo.

figura 6
Figura 6. Rutas de las fibras simpáticas,

Cuando el axón de la neurona pregangliónica llega al tronco simpático este puede hacer tres cosas (vea la figura 6):

1.- Hacer sinapsis con la neurona gangliónica en el ganglio al que ha arribado (A).

2.- Ascender o descender la cadena simpática para hacer la sinapsis en un ganglio situado a otro nivel en la cadena (B).

3.- Atravesar la cadena, emergiendo sin hacer sinapsis alguna y hacerla luego en los ganglios prevertebrales o colaterales ubicados anteriores a la columna vertebral (C).

Observe que en cualquiera de los casos de sinapsis, todos los ganglios simpáticos están cerca de la médula espinal y la fibra postgangliónica debe correr luego al órgano atendido cubriendo una distancia típicamente mucho mayor.

Rutas de las fibras

Cuando se trata de fibras que hacen su sinapsis dentro de los ganglios de la cadena  simpática los axones postgangliónicos entran a los ramos (ventral o dorsal) del nervio espinal, en la zona de unión de ambos ramos, a través de ramificaciones comunicantes llamadas ramos comunicantes grises y desde ahí viajan por la vía de las ramificaciones del ramo a las glándulas sudoríferas y a los músculos lisos erectores de los pelos de la piel. A lo largo de su camino, en cualquier parte, se pueden transferir axones postgangliónicos a los vasos sanguíneos cercanos para inervar los músculos lisos de las paredes vasculares.

La denominación de los comunicantes como blancos o grises se hace por su apariencia y esto no guarda relación alguna con la materia gris o blanca del sistema nervioso. La apariencia distinta entre unos y otros ramos se debe a la mielinización de los axones involucrados. Las fibras que componen el comunicante blanco son mielinizadas y las del gris no.

Solo desde los segmentos medulares T1 al L2 existen comunicantes blancos que contiene los axones preganglónicos que van al tronco simpático, sin embargo hay comunicantes grises a todo lo largo de la cadena desde la región cervical hasta la sacra lo que permite la posibilidad de la inervación simpática a todas las partes del cuerpo.

Para el caso de las fibras que nacen de T5 en adelante la sinapsis se produce en los ganglios colaterales, por lo que esas fibras entran y salen de la cadena simpática sin hacer sinapsis y forman varios nervios que se conocen como esplácnicos. Los nervios esplácnicos contribuyen  a los entrelazados plexos  que se conocen colectivamente como plexo aórtico abdominal adherido a la arteria aorta en el abdomen. Este complejo plexo tiene varios ganglios pequeños y grandes los que en conjunto atienden todas los órganos viscerales del abdomen y la pelvis. Los ganglios mas importantes de ese conjunto son el celíaco, el mesentérico superior, el mesentérico inferior y el hipogástrico.

Por último, algunas fibras que viajan en los nervios esplácnicos del tórax pasan por el ganglio celíaco sin hacer sinapsis allí, y terminan en sinapsis con células productoras de hormonas de las glándulas suprarrenales. Cuando se estimulan las células suprarrenales por los axones pregangliónicos somáticos estas segregan y liberan a la sangre norepinefrina (noradrenalina) y epinefrina (adrenalina) que tienen un efecto excitatorio global en el cuerpo.



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