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Contenido del artículo
Las catacumbas
Basílicas y baptisterios
Ya en Bizancio
La columna bizantina

Arquitectura bizantina

La arquitectura bizantina tiene su origen en el imperio romano. El imperio romano, que había alcanzado proporciones gigantescas para el siglo III d.C. (coloreado gris en la figura 1) se hacía difícil de gobernar desde Roma. Las pugnas internas y sus consecuentes guerras civiles, la corrupción de las costumbres y el asedio de las fronteras por sus vecinos trajeron como consecuencia que se produjera la división de éste en dos imperios el oriental y el occidental. De los dos, el imperio occidental quedó destruido más tarde por la invasión bárbara.

Imperio romano para el siglo III
Figura 1. Imperio romano para el siglo III
Después de muchos vaivenes políticos, traiciones, magnicidios y desasosiegos de entendimiento por fin el imperio romano, ya en decadencia, traslada su capital a la cuidad de Bizancio a manos del emperador Constantino para el siglo IV.

Bizancio era una cuidad situada en el estrecho de Bósforo entre el Mar Negro y el Mar de Mármara lejos de la antigua capital, Roma.


Con la muerte de Jesús, los apóstoles en viaje a través de Egipto, Siria, Asia Menor y Grecia llegan a Roma y comienzan a diseminar sus doctrinas cristianas, usualmente en medio de la hostilidad de una sociedad que en principio no las aceptaba, sin embargo, la semilla del cristianismo prende, y ya para el siglo III esta doctrina se está desarrollando clandestinamente en el imperio romano. El desarrollo del cristianismo desde sus comienzos en la clandestinidad hasta el advenimiento del estilo románico en el siglo IX tiene dos etapas que se pueden diferenciar claramente:  

1.- La época en la que el cristianismo se desarrolla clandestinamente en el propio siglo III  y donde los fieles a esa doctrina se reúnen en las catacumbas.

2.- La época a partir del año 312 cuando Constantino declara tolerancia al cristianismo en el imperio y los cristianos pueden desarrollar todas sus actividades a plena luz.

Desde el principio, los cristianos introducen un nuevo concepto de la arquitectura y las artes en general opuesto a los cánones clásicos. Las arquitecturas griegas y romanas se basaban en la armonía de las formas mientras el cristianismo asume una nueva actitud. No es la forma su meta, utiliza a esta para mostrar un contenido místico y espiritual. El cristianismo ve al hombre como poseedor de un alma no material cuyo objetivo es alcanzar la mayor perfección de pureza para reunirse con Dios después de la muerte.

Las catacumbas

Podemos decir que las catacumbas son las primeras obras arquitectónicas desarrolladas por el cristianismo en el imperio romano, son una suerte de cementerios subterráneos formados por galerías estrechas y oscuras que daban lugar a un entramado de pasillos poco utilizables para aquellos que no los conocían. En algunos puntos estratégicos se proveían de tragaluces que daban al exterior para proporcionar algo de iluminación y ventilación de las galerías.

Lateralmente en las galerías, se confeccionaban cada cierto tramo unas cámaras llamadas cubículos donde se sepultaban los cadáveres en nichos, en sarcófagos o en tumbas abiertas en el suelo, cuando en una cámara existían varios cubículos se les llamaba criptas.

Las paredes de las catacumbas con frecuencia eran decoradas con pinturas al fresco trazando los contornos de las figuras con un punzón en el revoque y luego rellenando estos contornos con pintura de diferentes colores. Los temas utilizados en las pinturas no fueron siempre relacionados con las ideas de la nueva corriente cristiana probablemente debido a que las ejecutaban artistas paganos contratados por cristianos.

Basílicas y baptisterios.

Aun con la capital del imperio en Roma, Constantino declara al catolicismo como la religión oficial del imperio romano y con ello los cristianos pueden salir de la clandestinidad y utilizar a plena luz sus templos. La idea de la utilización de los templos cambia radicalmente con respecto a la idea clásica greco-romana y de la mayoría de las sociedades anteriores. Ya los templos no son, como en aquellas corrientes, lugares donde se guardaba la imagen de la divinidad y solo el personal encargado del culto tenía acceso, ahora el cristianismo los ve como un lugar de reunión de los fieles que se congregan en él para venerar de algún modo al Dios. Esta condición genera una linea nueva en la construcción de los templos, la posibilidad de congregar a muchas personas. Al principio, la edificación más apropiada al alcance eran las basílicas romanas que como centros de justicia podían albergar a un público numeroso en la celebración de los juicios y algunas de las basílicas existentes se utilizaron después de introducir algunas reformas.

También se construyeron otros templos llamados baptisterios los que al principio se utilizaban para bautizar a los nuevos católicos pero que pronto se convirtieron igualmente en centros donde se hacían las ceremonias de culto. Los baptisterios tuvieron como inspiración el  frigidarium de las termas romanas y de hecho, algunos de estos locales ya construidos se adaptaron para ese fin. Los baptisterios edificados desde cero se hicieron de forma circular o hexagonal.

Las primeras basílicas cristianas construidas por la nueva corriente se fabricaron como edificaciones alargadas con tres dependencias contiguas, en su primera parte desde el frente tenían un atrio (un patio interior) rodeado de columnas y donde el acceso de la gente era libre. Del atrio se pasaba a un vestíbulo que ocupaba todo el ancho del templo denominado nártex, lugar este donde permanecían en los primeros tiempos los catecúmenos que eran los seguidores de la nueva doctrina pero que aun no habían sido bautizados, también se alojaban ahí los penitentes. A continuación del nártex estaba la basílica misma construida con una nave central más alta y ancha y dos o más naves laterales más estrechas y de techo más bajo. En la parte superior de las paredes laterales de la nave central que sobresalen por encima de las naves laterales se colocaban las ventanas (vea la figura 2).

Sección de una basílica cristiana romana
Figura 2. Sección de una basílica cristiana romana
La nave central terminaba en el ábside, un saliente en forma semi-circular en el muro de la pared del fondo de la basílica cubierto por un techo abovedado. En ocasiones las naves laterales también terminaban en ábside.

La techumbre de las naves central y laterales era plana y ejecutada en armadura de madera a dos vertientes en la nave central y con una sola vertiente en las naves laterales. Interiormente el techo podía tener artesonado o estar con las maderas a vista pintadas.

Con el aumento del número de fieles, a las basílicas se le agregó una nave transversal llamada crucero que dio una forma de cruz latina (como el crucifijo) a la basílica y que perduró luego en las iglesias católicas. En la zona de intercepción de la nave central con el crucero se elaboraba el llamado arco triunfal dotado de un frontis con pinturas.

Ya en Bizancio

Cuando la capital del imperio romano es trasladada a Bizancio por Constantino, el nombre de la ciudad cambia al de Constantinopla en su honor, y es a partir de ese momento que puede hablarse de arquitectura bizantina propiamente dicha.

Las construcciones más significativas de la arquitectura bizantina son las iglesias y en la formación de la personalidad de esta arquitectura tuvieron más influencia los pueblos orientales que la propia Roma, aparte de las nuevas corrientes aportadas por el cristianismo.

La característica más notable de la arquitectura bizantina es el uso de cúpulas sobre bases poligonales o circulares, esto le da un carácter centralizado a la edificación donde no predomina de forma significativa ninguna dimensión.

El núcleo del templo bizantino era el de una cúpula soportada por cuatro robustos pilares erigidos en una planta cuadrada. Los cuatro pilares están unidos en su parte alta entre si por potentes arcos que soportan la cúpula mediando una cornisa circular entre cúpula y arcos. A su vez los arcos se unen unos a otros con unos triángulos curvos denominados pechinas. Los arcos que soportaban la cúpula se continuaban lateralmente utilizando bóvedas de cañón de modo que la planta general de la edificación adquiere la forma de cruz griega (con los cuatro lados iguales). Note los elementos descritos en la figura 3 a la derecha en la Iglesia de Santa Irene en Estambul, la antigua Constantinopla. Observe la gran cúpula central sostenida por poderosos arcos los que a su vez se soportan en grandes pilares y que continúan lateralmente como bóveda de cañón. Al final de la bóveda de cañón que queda de frente en la imagen puede verse el ábside techado con una cúpula hemiesférica más pequeña.

 Iglesia de Santa Irene en Estambul
Figura 3. Iglesia de Santa Irene en Estambul (antigua Constantinopla).

Esta forma de construcción hace que sea común ver desde el exterior la basílica como un conjunto de cúpulas hemiesféricas pequeñas que rodean la cúpula central.

La columna bizantina

Las columnas en la arquitectura bizantina no tuvieron la misma importancia constructiva que en épocas anteriores y usualmente solo servían para soportar las galerías (nótese en la figura 3), e incluso en muchos casos no eran fundamentales en el soporte de la estructura.

 Capitel bizantino
Figura 4. Capitel bizantino.

Comúnmente el  fuste era monolítico y al principio se usaban los capiteles clásicos, más tarde el capitel se transformó para adquirir la forma de un tronco de pirámide invertida con las caras curvadas hacia afuera. Sobre los capiteles con frecuencia se colocaban impostas decoradas con la misma forma del capitel (figura 4).


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