La barra de trasmisión
la barra de trasmisión fue un elemento indispensable en casi
todos los automóviles
hasta la aparición masiva de la
tracción delantera en los vehículos ligeros. Aun se
conserva en aquellos coches que tienen el motor en la parte delantera y
la tracción trasera, así como en todos los
vehículos pesados.
Este dispositivo tiene la función de trasmitir la fuerza motriz
en forma de movimiento rotatorio
desde la caja de velocidades
hasta el, o los puentes
motrices.
En la figura 1 se muestra
un esquema típico del montaje de una barra de
trasmisión en la que pueden verse las partes que la constituyen,
en él se observa como esta barra se acopla a la caja de
velocidades por un extremo y al puente motriz por el otro con el uso de
unos acoplamientos especiales llamados cardanes o uniones universales,
a fin de poder transmitir la rotación formando un ángulo.
Puede verse además que no es una pieza monolítica, ya que
está formada por dos partes acopladas por una unión
estriada, desplazable axialmente. Analicemos ahora algunos detalles del
porqué son necesarias todas esas partes.
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Figura 1
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La unión universal.
Hay que partir de que la barra de trasmisión está
trasmitiendo rotación entre dos puntos que están a
notable diferente altura en el automóvil; la caja de velocidades
y el puente motriz, de esta forma, no es posible colocar un
árbol rígido directamente entre ellos y hay que acudir a
una unión mecánica capaz de trasmitir las elevadas
potencias y velocidades típicas de estas máquinas. Esta
unión es el cardán.
En la figura 2 representa
un corte hecho a una unión cardán, consta de dos
horquillas agujereadas colocadas a 90 grados una con respecto a la
otra, y cada una acoplada rígidamente a los árboles a
unir; en este caso, una de las horquillas está soldada a la
barra de trasmisión y la otra presenta una superficie plana
rectangular con agujeros, estos agujeros sirven para atornillar
rígidamente la horquilla a un plato metálico solidario
con el otro árbol a acoplar y que no se representa.
Las dos horquillas están unidas a través de una pieza en
forma de cruz conocida como cruceta, los extremos de la cruceta se
introducen en los agujeros de las horquillas y se apoyan en sus
respectivos cojinetes de rodillos . Esta cruceta hace que uno de los
árboles sea arrastrado cuando el otro gira, sin embargo, permite
el movimiento angular del eje de un árbol con respecto al del
otro.
Esta unión, aunque resuelve el problema de la transmisión
entre árboles no alineados axialmente, tiene el inconveniente de
que la velocidad de rotación del árbol movido no es
constante durante los 360o del cada vuelta, aun con
velocidad constante en el árbol motor.
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Figura 2
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Esto significa que aunque el árbol motor mantenga una
velocidad de giro constante, el árbol movido sufrirá
aceleraciones y desaceleraciones durante el mismo tiempo, por lo que la
velocidad angular instantánea de ambos no es la misma; el
árbol movido tiende a tener un giro vibracional. Este giro
vibracional a todas luces no es conveniente para introducir potencia al
puente motriz, ya que generaría cargas dinámicas
adicionales a la ya elevada carga que viene del motor, con la
consecuente disminución de la vida del puente motriz
además de la aparición de vibraciones en el
vehículo.
Este problema se resuelve colocando los dos árboles; el de
salida de la caja de velocidades, y el de entrada del puente motriz,
paralelos (Figura1), y utilizando una unión cardán en
cada extremo
de la barra de trasmisión, de esta forma, los cambios
instantáneos de velocidad de rotación que genera uno de
los cardanes, son compensados por el otro, y aunque la barra de
trasmisión tenga el movimiento rotacional variable generado por
el primer cardán, el árbol de entrada del puente motriz
gira en cada instante de tiempo a la misma velocidad.
Este efecto compensador se consigue solo si las dos horquillas fijas en
cada extremo de la barra de trasmisión se colocan con sus
agujeros coincidentes sobre la misma linea axial, por el contrario si
se colocaran a 90o una respecto a la otra, el efecto
perturbador se multiplica.
Es muy importante tener esto en cuenta cuando se monta una barra de
trasmisión dividida que no tiene alguna guía de montaje.
En la figura 3 se puede
ver una imagen real de una barra de trasmisión de una sola
pieza, observe la posición coincidente de las horquillas en cada
extremo. Estas barras son comunes como extensión, en los
camiones de carga con distancias grandes entre caja de velocidades y
puente motriz, donde no puede utilizarse una barra única debido
a su excesiva longitud.
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Figura 3
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La unión desplazable
El puente motriz en el
automóvil durante la marcha está en constante movimiento
de subida y bajada de acuerdo a las ondulaciones del camino, no
obstante estos movimientos verticales no se trasmiten del todo al
vehículo y son amortiguadas por la suspensión. El trabajo
de la suspensión entonces, supone que existe un constante
movimiento relativo entre el puente y el coche, lo que produce a su vez
un cambio en el ángulo de inclinación de la barra de
trasmisión.
Si se observa la figura 4 es fácil darse cuenta de que esta
barra constituye la hipotenusa del triángulo rectángulo
imaginario formado
por la suspensión como cateto vertical, y la distancia entre la
salida de la caja de velocidades y el puente motriz como cateto
horizontal, aunque en algunos vehículos esta última
distancia cambia algo con la subida y bajada del puente con respecto al
coche, el cambio es muy pequeño y podemos despreciarlo para
simplificar, de manera que son perfectamente aplicables los
cálculos trigonométricos del Teorema de Pitágoras
a
este triángulo.
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Figura 4
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Este teorema de manera simplificada dice, que cuando en un
triángulo
rectángulo
disminuye la longitud alguno de los catetos, la longitud de la
hipotenusa también disminuye, por lo tanto, cuando el
vehículo
se carga o encuentra una protuberancia del camino, y el puente motriz
sube con respecto al coche (se reduce el cateto vertical)
también tiene que hacerlo la hipotenusa (la barra de
trasmisión). Este cambio de longitud necesario de la barra de
trasmisión, se logra utilizando una barra dividida entre cuyas
partes se coloca una unión estriada desplazable que garantiza la
trasmisión de la rotación, y al mismo tiempo el
movimiento
relativo axial entre dos piezas.
En la práctica se usan dos métodos:
- Acoplando uno de los cardanes a un árbol hueco y
estriado interiormente en donde se introduce el árbol de salida
de la caja de velocidades estriado exteriormente. Este árbol
queda mayormente dentro del cuerpo de la caja de velocidades y su
superficie cilíndrica exterior sirve a su vez como superficie de
contacto con el empaque que evita la pérdida de lubricante de
esta.
- Haciendo la barra de trasmisión de dos piezas
entre las cuales se tallan las estrías interiores en una, y
exteriores
en la otra, para hacer el acoplamiento, y los cardanes se colocan
rígidamente acoplados a sus árboles respectivos.
Las figuras 5 y 6 dan idea de ambos métodos.

Figura 5
Barra donde en el
lado de la caja de velocidades
está la unión estriada mientras el otro cardán es
rígidamente acoplado al árbol del puente.
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Figura 6
Observe la zona de
empalme entre las dos piezas que conforman la barra de trasmisión
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La construcción de la barra.
La barra es una pieza que cuando funciona puede girar a alta velocidad,
por lo que tiene que estar perfectamente balanceada
dinámicamente para no producir molestas vibraciones al
vehículo, además de cargas adicionales a los apoyos, y
está sometida a dos tipos de esfuerzos:
- Esfuerzos de torsión dinámicamente cambiantes
como ya hemos visto en la descripción del cardán.
- Esfuerzos de flexión debido a su propio peso, ya que
está libremente suspendida entre sus dos puntos de apoyo; el
puente motriz, y la caja de velocidades.
Analicemos ahora la influencia de cada uno de estos esfuerzos en el
diseño de la barra:
Esfuerzos de torsión.
El motor de pistones en si mismo no produce a la salida del
cigüeñal un torque constante debido a que la potencia es
generada a impulsos durante la carrera de fuerza de cada uno de sus
cilindros. Aunque esta oscilación del torque es amortiguada por
elementos presentes como el volante, el mecanismo de
amortiguación del disco del embrague, o el convertidor de par,
de todas formas siempre esta presente en mayor o menor grado a la
entrada de la barra. Si a esto sumamos que el propio cardán
produce una trasmisión del torque variable como vimos en la
descripción de este mecanismo mas arriba, entonces nuestra barra
esta sometida a un fuerte efecto de torsión dinámica
(variable) durante su trabajo.
La barra, por muy rígida que se construya es un elemento
elástico al fin, cuando es sometida a una carga se tuerce
(deforma), en mayor o menor grado en dependencia de la carga y su
rigidez constructiva, si luego se libera de la carga, tiende a
recuperar su forma original, pero siempre oscilando durante un breve
tiempo a su frecuencia
natural de oscilación. Si la frecuencia natural de
oscilación torsional de la barra coincide o está muy
cerca de la frecuencia de cambio de las cargas dinámicas que
trasmite, puede producirse el efecto conocido como resonancia, la amplitud de la torsión de
la barra irá creciendo hasta valores que pueden producir su
rotura por sobrecarga. Por esta razón las barras se construyen
con suficiente rigidez para que su frecuencia natural de
oscilación este siempre lejos de las posibles cargas
dinámicas a trasmitir.
Esfuerzos de flexión
Debido a que la barra representa una viga libremente apoyada en sus dos
extremos cargada con su propio peso, está sometida a un
pequeño esfuerzo de flexión que tiende a deformarla un
tanto. Si esta flexión es algo significativa debido a las
dimensiones y peso de la barra, entonces durante el giro se produce un
gran desbalanceo dinámico que a todas luces es indeseable. Para
evitar este problema, las barras se construyen huecas y de paredes
finas para reducir el peso, y de gran diámetro para aumentar la
resistencia a la flexión.
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