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La rapidez de la evolución

Tradicionalmente, la evolución se ha visto como un proceso gradual muy lento vinculado a los cambios casi imperceptibles que se producen de unas a otras generaciones a lo largo de miles o millones de años. Tales cambios se van acumulando y producen finalmente las modificaciones mayores que diferencian notablemente a las especies. Esta forma tradicional de ver el ritmo de la evolución se conoce como gradualismo.

En la década de los 70 del siglo XX surge una nueva visión del ritmo de la evolución a manos de los paleontólogos Niles Eldredge y Stephen Jay Gould los que argumentan que las especies tienen largos períodos sin ningún, o con muy poco cambio evolutivo, entre los cuales existen cambios evolutivos bruscos que suceden en plazos geológicos relativamente cortos, proceso que ellos llamaron equilibrio puntuado. Según Eldredge y Jay estos períodos de cambio rápido ocurren solo durante el proceso de especiación (surgimiento de especies).

De acuerdo a este punto de vista, la evolución ocurre a saltos, con largos períodos de estancamiento evolutivo denominados estasis entre los cuales existen explosiones de cambios. La aceptación de esta hipótesis implicaba la aceptación de que era posible que los cambios evolutivos se podían producir en breve tiempo, y en este sentido se enfocaron las primeras críticas al equilibrio puntuado. Sin embargo, en el artículo La selección natural como mecanismo de cambio evolutivo se explica que cuando la selección natural es fuerte se pueden lograr cambios rápidos y significativos. Lo más difícil de explicar es el otro fenómeno del equilibrio puntuado, ¿cómo es posible que durante largos períodos de tiempo no se produzcan cambios apreciables?.

Son varias las posibles razones que han sido sugeridas para explicar la estasis, pero de todas, la más ampliamente compartida se basa en la combinación de la selección estabilizadora y la selección oscilante, ambas descritas en el artículo antes referido, y esto puede ser posible cuando el entorno no cambia, o cambia y retrocede al estado anterior alternativamente a lo largo de grandes períodos de tiempo. Bajo estas condiciones la selección favorece a la estasis. Cuando no referimos al entorno no podemos verlo como algo geográficamente fijo, por ejemplo, puede ser que las condiciones de una zona geográfica cambien, digamos se enfríen, pero aun así las poblaciones de individuos pueden emigrar más al sur (o al norte según el caso) buscando condiciones ambientales similares a las que tenían antes del cambio. En este sentido se sabe que durante las edades de hielo, en las que el clima global se enfrió, las zonas geográficas de algunas especies se localizaron en otros puntos del planeta en busca de las condiciones adecuadas para la supervivencia.

La propuesta del equilibrio puntuado inició una oleada de investigaciones en ese sentido. Resultado de esto se tienen muy bien documentados ciertos grupos de individuos como los mamíferos africanos, lo que han evolucionado sin dudas de forma gradualista. Otros grupos como los briozoos (pequeños invertebrados acuáticos provistos de tentáculos que filtran el agua en busca de alimento) parece que han evolucionado en la forma prevista por el equilibrio puntuado. Otros muchos grupos presentan evidencias de haber evolucionado de forma combinada, en ciertas épocas lo han hecho gradualmente, y en otras en el modo puntuado, lo que ha llegado a hacer pensar a los biólogos que la evolución transcurre de forma que el gradualismo y el equilibrio puntuado son los dos extremos de un rango continuo de evolución de la vida.


Independientemente de la forma en la que la vida ha evolucionado lo que si se sabe a ciencia cierta es que la diversidad biológica se incrementó grandemente en el período cambriano (desde 541.0 ± 1.0 a 485.4 ± 1.9 millones de años atrás), pero la marcha del proceso estuvo lejos de ser consistente. Después de un rápido incremento, la pendiente aguda de la curva de diversificación se redujo hace unos 200 millones de años a partir de los cuales se ha mantenido creciendo sostenidamente. Como el número de especies en un momento dado es el resultado neto que se obtienen comparando el número de estas que surgen, con las existentes que desaparecen, se piensa que a lo largo de la historia la especiación ha superado a la extinción. Pero si se tienen en cuenta plazos cortos, hablando geológicamente, la "carrera" no siempre fue ganada por la especiación.

En ciertas época a lo largo de la historia están ubicados períodos en los que el número de especies ha declinado drásticamente, sucediendo lo que se ha llamado extinciones masivas.  Se han identificado cinco extinciones mayores, la más drástica de todas ocurrió al final del período pérmico hace unos 250 millones de años, en la que más de la mitad de las familias y hasta el 96% de todas las especies perecieron.

Sin duda, la más famosa y mejor estudiada de todas las extinciones masivas sucedió hace unos 65 millones de años al final del período cretáceo, y aunque no fue tan drástica, resultó significativa dada la naturaleza de las especies que perecieron. Durante esta época se extinguieron los dinosaurios y otras especies, y en la actualidad se acepta mayoritariamente que fue el resultado de la colisión de un asteroide con La Tierra. Del choque, probablemente se generó una catástrofe global en la que los enormes incendios forestales oscurecieron el cielo por meses. La desaparición de los dinosaurios dio pie a la proliferación de los mamíferos que por entonces eran pequeños y a penas visibles en el entorno. Del desarrollo de los mamíferos surgieron una amplia gama de organismos, unos tan grandes como las ballenas y otros tan inteligentes como los humanos.

Los estudios de los fósiles indican que aunque la especiación rebrota después de los eventos de extinción no lo hace de forma abrupta, en su lugar, toma unos 10 millones de años o más para alcanzar el pico, de modo que puede decirse que la especiación necesita de este período para alcanzar el nivel anterior al evento de extinción.

La humanidad ha cambiado las "reglas del juego"

Aunque la cantidad de especies sobre La Tierra es la mayor de todos los tiempos, la tasa de su decrecimiento es alarmante debido a la actividad humana, y se estima que en el futuro cercano se habrán extinguido hasta la cuarta parte de todas las especies en un descenso solo visto durante la extinción masiva del período cretáceo, lo que se le ha llamado la sexta extinción. Se espera también que muy probablemente el ritmo de la especiación sea menor que el que se tuvo después de los eventos de extinción anteriores, motivado por la apropiación del hombre de los recursos naturales que anteriormente estaban disponibles posteriores al evento.



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