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Lo sugerido en este artículo tiene solo carácter informativo y nunca podrá utilizarse  para auto-medicarse o en sustitución del diágnóstico del médico.

Contenido del artículo
Origen y características
Período de incubación
Diagnóstico

Rabia

La rabia, una de las enfermedades más antiguas que sufre el hombre y los animales, sigue siendo un problema de salud aun en el siglo XXI. Se mantiene endémica en muchas regiones del mundo. En América, a finales del siglo XX, 16 países registraron casos en humanos.

Es una encefalomielitis vírica aguda mortal. Este virus se trasmite fundamentalmente por la saliva de un animal enfermo, ataca el cerebro y provoca casi siempre la muerte.

Las manifestaciones clínicas suelen estar precedidas por angustia, dolor de cabeza, fiebre, malestar general y alteraciones indefinidas de la sensibilidad, con frecuencia asociadas con el sitio de la mordedura del animal. Se presenta salivación profusa y dilatación de las pupilas. La enfermedad evoluciona hasta la aparición de paresia o parálisis, con espasmo de los músculos de la deglución, cuando se intenta tragar, lo que provoca miedo al agua (hidrofobia). También surgen dolores y convulsiones.

Origen y características


El contagio es en primer lugar a través de mordeduras, rasguños o por contacto en mucosa o lesiones recientes con saliva de un animal enfermo.

Inicialmente lo que se observa en los animales es un cambio de conducta, que generalmente evoluciona progresivamente a la excitabilidad, parálisis y muerte.

De acuerdo con el tipo y gravedad de la lesión, esta se clasifica en grave o leve. Las lesiones con mayor riesgo para contraer la infección por el virus rábico son las que se producen en cabeza, cara, cuello y dedos, sí como todas las mordidas múltiples y las ocasionadas por animales silvestres.

Una vez que aparecen las primeras manifestaciones de rabia en el hombre o en el animal es prácticamente inevitable la muerte no obstante la calidad de atención que se brinde.

El tratamiento local de la herida es de suma importancia, y de por sí puede evitar muchos casos de rabia al eliminar o inactivar el virus inoculado. Se recomienda por ello lavar la herida lo antes posible bajo un chorro fuerte de agua y limpiarla con agua y jabón, o con agua y un detergente. Y acudir al médico de inmediato.

El tratamiento antirrábico oportuno evita la enfermedad. Las vacunas son muy efectivas y no tienen contraindicación.
Los perros deben mantenerse vacunados y evitar que deambulen libremente por la vía pública. De producirse alguna lesión por un animal afectivo, no sacrificarlo para facilitar su observación durante diez días; y si fue por animales silvestres, tratar de capturarlos a fin de enviarlos al laboratorio para su estudio.

Período de incubación

Está en dependencia de la dosis de virus inoculada, lugar de la mordedura y gravedad de la lesión. Pueden existir períodos de incubación relativamente cortos o muy prolongados, aunque en el hombre es más frecuente entre dos a ocho semanas.

Diagnóstico

Por estudios de laboratorio. Existen diferentes técnicas, aunque la más utilizada es la de inmunofluorescencia directa, que resulta rápida, muy sensible y específica. También la inoculación intracerebral de ratones para aislamiento del virus sigue siendo una de las pruebas más útiles para el diagnóstico de la rabia.



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