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Reparación de tejidos dañados



Cuando los tejidos resultan dañados o destruidos, muy rápidamente el organismo comienza el proceso de su reparación. Los daños más frecuentes se producen en los tejidos ubicados en las fronteras del cuerpo como la piel y las mucosas, ya sea por heridas o infecciones. Esto implica la rotura de la barrera protectora primaria que impide la entrada de "huéspedes" indeseables al interior del cuerpo, por lo que su pronta recuperación es muy importante y se inicia tan pronto como se produce el daño.

La reparación de los tejidos requiere que las células de dividan y migren, actividades que se inician por factores de crecimiento liberados por las células dañadas. Existen dos modos de reparación de los tejidos, y uno u otro (o ambos) se producen en dependencia del tipo de tejido herido y de la severidad de la herida:

1.- Regeneración: que es la sustitución del tejido dañado por otro del mismo tipo.

2.- Fibrosis: que involucra la proliferación de tejido conectivo fibroso llamado tejido cicatrizal.

Etapas de la reparación

Utilicemos ahora la reparación de la piel para describir estas etapas y aclaremos que en este proceso se usan ambos modos de reparación.

1.- La Inflamación sienta las bases: inmediatamente después del daño, las células heridas y las células del sistema inmunológico: macrófagos, mastocitos y otras; liberan sustancias inflamatorias que causan que los capilares sanguíneos se dilaten y vuelvan muy permeables, lo que permite que los glóbulos blancos, el plasma sanguíneo? rico en proteínas coagulantes, los anticuerpos y otras sustancias puedan filtrarse a la zona dañada. Entonces, las proteínas coagulantes escapadas a la zona construyen un coágulo que frena las pérdidas de sangre, mantiene juntos los bordes de la herida y forma una pared efectiva para prevenir que las bacterias, las toxinas y otras sustancias nocivas puedan expandirse a los tejidos circundantes. La parte del coágulo expuesto al aire muy pronto se seca y endurece para formar una postilla. El evento inflamatorio deja fluido en exceso, porciones de las células dañadas y otros desechos en el área, pero estos serán eliminados posteriormente por la vía de los vasos linfáticos o "devoradas" por los macrófagos durante el proceso de reparación.

2.- La Organización restaura el suministro sanguíneo: esta etapa comienza aun con el proceso inflamatorio en desarrollo y constituye la primera fase de la reparación del tejido. En ella, el coágulo comienza a sustituirse por tejido de granulación que es un tejido delicado de color rosado compuesto por varios elementos entre los que están nuevos capilares que crecen desde las áreas cercanas y establecen un nuevo lecho capilar. Estos capilares son muy frágiles y usted se habrá podido dar cuenta de ello por el sangramiento que se produce si se perturba la postilla formada. Además de los capilares, en el tejido de granulación proliferan los fibroblastos? que producen factores de crecimiento así como nuevas fibras de colágeno que van armando un puente en la abertura. Algunos de esos fibroblastos tienen propiedades contráctiles que tiran de los márgenes de la herida para juntarlos. A medida que avanza el proceso de organización los macrófagos digieren el coágulo original y el depósito de fibras de colágeno continúa. El tejido de granulación, que luego terminará en tejido cicatrizal (el parche de tejido fibroso definitivo), tiene una elevada resistencia a las infecciones ya que segrega sustancias inhibidoras de las bacterias.

3.- La Regeneración y la Fibrosis llevan a cabo la reparación permanente: durante la organización el tejido epitelial superficial comienza a regenerase creciendo bajo la postilla, que pronto de desprende. A medida que el tejido fibroso subyacente madura y contrae el epitelio regenerado engruesa, hasta que finalmente se asemeja a la piel adyacente. El resultado final es un epitelio completamente regenerado superpuesto a una capa de tejido cicatrizal. La cicatriz puede ser invisible o visible en dependencia de la severidad de la herida.


Lo descrito arriba se adecúa a las heridas cortantes, punzantes o arañazos de la piel pero en las infecciones puras como las espinillas y las irritaciones de la garganta, la reparación se hace solamente por regeneración y usualmente no se forman coágulos ni postillas.

Capacidad de regeneración de los tejidos

La capacidad de regeneración varía ampliamente de unos tejidos a otros: el tejido epitelial se regenera muy bien, igualmente los huesos, el tejido conectivo areolar y el tejido conectivo irregular. El tejido muscular liso y el tejido conectivo denso tienen una capacidad de regeneración moderada, pero el tejido muscular esquelético y los cartílagos casi no se regeneran. Los músculos cardíacos y los tejidos nerviosos del cerebro y la médula espinal no tienen capacidad funcional de regeneración y normalmente se sustituyen por tejido cicatrizal.

En los tejidos que no se regeneran, y en la heridas muy grandes, el tejido perdido se sustituye enteramente por fibrosis y esta masa fibrosa durante meses se contrae y hace cada vez más compacta lo que resulta finalmente en una cicatriz compuesta principalmente por fibras de colágeno. Este tejido es muy resistente pero sin la elasticidad y flexibilidad del tejido normal y, en ocasiones,  no puede realizar la función normal del tejido que ha sustituido.



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