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Medir la presión sanguínea

La presión sanguínea es la presión que ejerce la sangre interior sobre la superficie de los vasos sanguíneos. Esta presión es la que hace circular la sangre a lo largo de arterias, venas y capilares. La presión elevada de la sangre procedente del corazón debido al pulso contractivo de bombeo de este se conoce como presión sistólica. Por su parte, la presión diastólica se tiene cuando el corazón se relaja, ahora las arterias vuelven a su diámetro original y durante este proceso, la sangre escurre al resto del sistema cardiovascular. (La descripción detallada del sistema cardiovascular aquí.)

La presión sanguínea, al igual que cualquier presión barométrica se mide en unidades de presión con el uso de un manómetro. Para la presión sanguínea la unidad utilizada es milímetro de columna de mercurio (mm Hg).

Un manómetro de columna de mercurio es un dispositivo formado por un tubo vertical de vidrio con el extremo superior abierto a la atmósfera que sale de un recipiente cerrado que contiene mercurio (figura 1). Al recipiente se le conecta el conducto con la presión que se quiere medir.

Esquema manómetro
Figura 1. Esquema del manómetro de columna de mercurio.
La presión contra el mercurio del recipiente en la base del tubo eleva la columna líquida de modo que a mayor presión más alta la columna. Por lo tanto, a mayor número de milímetros de altura de la columna mayor será la presión dentro del recipiente. Así tenemos, por ejemplo, que si la presión es de 150 mm Hg la columna ascenderá 150 mm, y en caso de ser 200 mm Hg entonces la altura de la columna sera de 200 mm.

Durante la práctica común, la presión sanguínea se mide en la arteria braquial que está ubicada justo por encima del codo (figura 2).

arteria braquial
Figura 2. Ruta de la arteria braquial.


La presión sistólica típicamente se ubica entre 100 y 140 mmHg con un promedio muy cerca de 120 mm Hg. Por su parte, la presión diastólica típicamente está entre 70 y 85 mm Hg promediando alrededor de 80 mm Hg. El reporte de la presión sanguínea se hace como presión sitólica/presión diatótica, de modo que los valores típicos de "120 sobre 80" se escriben como 120/80.

La diferencia entre las presiones sistólicas y diastólicas se puede sentir como una pulsación cuando usted palpa las arterias que están debajo de la piel, esta diferencia se conoce como pulso de presión o simplemente pulso.

Para medir la presión sanguínea se utilizan dos aparatos a la vez, un estetoscopio y un esfigmomanómetro, llamado este último con frecuencia un "esfigmo" para abreviar. El esfigmo tiene un manómetro calibrado en milímetros de columna de mercurio acoplado a una manga inflable hueca de diámetro variable como se muestra en la figura 3 a continuación.

Midiendo la presión

Figura 3. Procedimiento para medir la presión sanguínea.


Para hacer la medición de la presión sanguínea se ajusta la manga inflable al brazo del individuo en prueba por encima del codo doblando la solapa de la bolsa hasta que se cierre en círculo alrededor de la zona de la arteria braquial. Al mismo tiempo se coloca la campana del estetoscopio debajo de la bolsa y sobre la arteria braquial para escuchar el pulso de presión. Infle la manga con la ayuda del balón de goma hasta una presión de unos 200 mm Hg. Esta presión es superior a la presión sistólica de la arteria braquial del individuo en prueba de modo que la arteria colapsa y se detiene el flujo de sangre, y con ello, no se escucha sonido alguno en el estetoscopio.

Libere lentamente la presión de la manga con la ayuda de la válvula de alivio de la presión. Cuando la presión cae por debajo de la sistólica, la sangre comienza a fluir como chorros rápidos debido a la estrechez del conducto, produciendo vibraciones y turbulencias que pueden ser escuchadas en el estetoscopio como golpes fuertes cada vez que se produce el incremento sistólico. El valor de la presión a la que comienzan a escucharse estos sonidos, llamados sonidos de Korotkoff, corresponde la presión sistólica.

Si se continua liberando la presión de la manga el sonido va cambiando y se sigue escuchando cada vez más fuerte a medida que más sangre corre por la arteria. En este punto el flujo de sangre es continuo, pero sigue siendo turbulento. Una vez alcanzada la presión diastólica el flujo sanguíneo ese hace normal y los sonidos desaparecen. La presión a la que los sonidos desaparecen es la presión diastólica.





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