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Pagar prenda

Cuando se desarrollan juegos es común que a los perdedores o aquellos que no pueden seguir de manera acertada el ritmo del juego se les aplique alguna penalidad o castigo y a esta acción se le llama comúnmente pagar prenda. En este artículo vamos a describir algunas formas de pagar prenda que han sido usuales a través del tiempo.

De la oreja a la nariz

Este castigo obliga al "reo" a colocar el dedo índice de la mano derecha en la punta de la nariz y a la oreja derecha el dedo índice de la mano izquierda. El reto consiste en permutar rápidamente las posiciones de las manos pasando el índice de la mano derecha a la oreja izquierda y el índice del izquierda a la nariz unas cinco veces. Deberá repetir la operación hasta que lo consiga hacer cinco veces seguidas sin que se le hagan un lío las manos y lleguen a lugares equivocados.

Apagar un vela

Aunque parezca fácil, no lo es tanto con los ojos vendados, de modo que al "castigado" se le coloca frente a una mesa sobre la que se ha encendido una vela cerca de él de forma que pueda alcanzarla y apagarla con un soplido... pero, antes de darle la oportunidad de hacerlo se le dan varias vueltas para desorientarlo. El resto de los participantes se encargarán de ayudarlo con el típico ¡caliente! y ¡frío! para que el pobre "condenado" no siga soplando al aire y consiga el objetivo si es listo.

Mover con la nariz

El penitente debe ponerse a cuatro patas en el suelo y haciendo uso de gran voluntad y resignación debe desplazar una pelota ligera o una bola de papel una cierta distancia utilizando para ello solamente la punta de la nariz. La distancia puede ser entre los dos extremos de una habitación o entre dos rayas marcadas en el piso etc.

Que caiga la moneda

Se acerca una silla a la pared y en ella se sienta el "reo" con el cuello doblado hacia atrás hasta que la cara quede en posición horizontal apoyada la cabeza en el respaldo de la silla y en la pared. Es muy importante que la cara quede de forma horizontal, ya que una vez conseguida la posición uno de los participantes colocará una moneda bien equilibrada en la punta de la nariz la que deberá el condenado hacer caer al suelo haciendo muecas con la cara y sin mover la cabeza.

El recorrido

En este caso la sentencia del castigado es pararse en las cuatro esquinas de una habitación, en la primera debe reír en la segunda llorar, en la tercera bailar y en la última cantar. Debe hacerlo de forma convincente ya que si el público no está de acuerdo con la actuación puede hacerlo repetir el castigo hasta que convenza.

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