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Herpes simple labial y como tratarlo


Esta dolencia, también llamada ampolla febril, se debe a un virus de la familia Herpeviridae y cualquier persona que entre en contacto con el virus puede, potencialmente, resultar contagiada. Una vez que el virus a entrado a una persona este puede transcurrir con períodos de activación y reposo, pero la persona queda contagiada de por vida.

Las ampollas febriles son lesiones causadas generalmente por el virus 1 del herpes simple y cada año se reportan cientos de miles de casos de erupciones por primera vez, a menudo durante la niñez, aunque se asume que esto representa solo el 1% de las personas que han estado expuestas al virus. El 99% de los casos de individuos expuestos mantienen síntomas sub-clínicos a la primera exposición, sin embargo después que el virus se ha alojado en el ganglio trigeminal (de donde sale el más importante nervio sensorial de la cara) la reactivación sucede a menudo desencadenada por ciertos factores que incluyen: radiación ultravioleta, estrés, fatiga, y quemaduras por el frío o el viento. Otros factores desencadenantes pueden ser: fiebre, heridas, menstruación, trabajos dentales, enfermedades infecciosas y aquellos factores que deprimen el sistema inmunológico, como la radio o quimioterapias.

El nombre de herpes simple labial proviene del hecho de que normalmente se manifiesta como ampollas en los labios o en las áreas de los bordes de los labios; el lugar usual es donde convergen las mucosas con la piel, en los labios o la nariz.

Las lesiones son recurrentes, dolorosas y representan un problema estético.

Contagio

El virus 1 del herpes simple es contagioso y se cree que se transmite por contacto directo, el líquido de las ampollas contiene virus vivos y puede servir como contagio persona-persona. Otra forma de virus, llamado virus 2 del herpes simple produce lesiones genitales y se puede trasmitir por contacto sexual u oral con un individuo infectado.

El virus del herpes simple entra a la persona por la piel rota o por las membranas mucosas aun estando intactas. Luego sigue la invasión de las neuronas sensoriales donde se mantiene durmiente. Debido a que el virus sigue vivo por varias horas en las superficies, los objetos contaminados pueden servir como fuente de contagio. Una vez contagiada, la persona puede sufrir episodios de lesiones recurrentes por el resto de su vida. Las lesiones del herpes simple labial son auto-limitadas y se resuelven solas sin dejar cicatrices en unos 10 a 14 días. La recurrencia de las lesiones y  su tamaño varia sustancialmente de una persona a otra, desde varias lesiones grandes cada pocas semanas, hasta una lesión simple, pequeña e infrecuente.

Síntomas y signos del herpes simple labial

Las lesiones del herpes simple labial a menudo están precedidas por un pródromo (síntomas iniciales) en el cual la persona siente picazón, ardor, cosquilleo o insensibilidad en el área donde se desarrollará la lesión. Otros síntomas que pueden aparecer son: fiebre, dolor, sangramiento, ganglios linfáticos inflamados y malestar general.

La lesión comienza a ser visible como pápulas rojas y pequeñas, o ampollas llenas de líquido entre 1 y 3 mm de diámetro y a menudo varias lesiones individuales convergen e incluyen un área mayor. La vesícula llena de líquido puede estar rodeada por un borde enrojecido e inflamado. La lesión madura suele tener una costra sobre el área de varias lesiones que sean convergentes. La presencia de pus o pústulas debajo de la costra indica que ha habido una infección bacteriana secundaria y esto debe evaluarse y tratarse con prontitud con antibióticos de ser necesario.

Una enfermedad vinculada, la gingivostomatitis herpética, se ve más en los niños pero puede aparecer en los adultos, especialmente en aquellos que están inmunodeprimidos. Aunque esta dolencia puede aparecer en cualquier sitio de la mucosa de la boca, lo común es que se desarrolle en los labios o en el borde de las encías. La gingivostomatitis herpética se diferencia de las aftas bucales recurrentes en que las encías afectadas son de color muy rojo y están recubiertas por una pseudo membrana o salpicadas de ulceraciones.

A su vez, el herpes simple labial y las aftas bucales recurrentes se pueden diferenciar fácilmente de la candidiasis bucal, ya que esta última produce placas blancas con apariencia de cuajada de leche. Tales placas, que están adheridas a las mucosa de la boca, se pueden retirar con facilidad y dejan abajo una llaga enrojecida y sangrante.

Tratamiento del herpes simple labial

Metas del tratamiento.

Las metas del tratamiento son:

1.- Aliviar las molestias debidas a las lesiones.

2.- Prevenir la infección secundaria con bacterias.

3.- Prevenir la infección de otras personas con el virus o la auto-inoculación.

Terapia no farmacológica

Las lesiones deben mantenerse limpias lavándolas delicadamente con una solución de jabón suave o neutro. Es muy importante lavarse bien las manos para evitar la auto-inoculación con virus herpes o la infección con bacterias de las lesiones. Las lesiones deben mantenerse húmedas para evitar que se sequen y agrieten. Las grietas en las lesiones hacen que se demoren mas en sanar y usualmente aumentan las molestias producidas por ellas.

Se deben evitar los factores que demoran el sanado como: el estrés, traumas locales, excesiva exposición al sol y fatiga. Las personas que hayan detectado que la exposición al sol desencadena los síntomas deben usar protectores solares en los labios y la cara de manera sistemática.

Terapia farmacológica.


El fármaco primario sin prescripción utilizado, y que puede tener efecto en la disminución del tiempo de curación así como en la severidad de las crisis es el doconasol al 10% aplicado entre 1 y 3 veces al día. Este fármaco inhibe la fusión directa del virus con las membranas del plasma celular y por lo tanto previene la replicación del virus.

Otros fármacos sin prescripción que se pueden utilizar para ayudar a disminuir las molestias, pero que no reducen el tiempo de curación son productos tópicos (de uso externo) con una función protectora o analgésica/anestésica, entre estos están: benzocaína entre 5 y 20%; dibucaína entre 0.25 y 1%; clorhidrato de diclonina entre 0.5 y 1%; alcohol bencílico entre 10 y 33 %, alcanfor al 0.1% y el mentol entre 0.1 y 1%. Los productos que son altamente astringentes deben ser evitados, así como los medicamentos con proporciones mayores de las indicadas de mentol, o alcanfor.

Los preparados debe estar en una base blanda y emoliente.

Algunos estudios han sugerido que las personas que padecen de ferropenia (deficiencias de hierro en el cuerpo), y que sufren de herpes simple labial recurrente, pueden reducir la cantidad de episodios de aparición de síntomas siguiendo una terapia de suplementos de hierro.

Las lesiones que se hayan infectado secundariamente por bacterias se pueden recubrir 3 o 4 veces al día con un ungüento triple-antibiótico sin prescripción, pero hay que tener en cuenta que si la infección no se resuelve en 5 días, el fármaco no debe seguirse utilizando y hay que ir al médico.

Terapias complementarias

Se han reportado beneficios con el uso del aceite esencial de Melaleuca alternifolia, un arbusto nativo de Australia, y cuyo aceite se conoce en inglés como "tea tree oil". También ha mostrado un efecto preventivo en la aparición de las crisis el uso de lisina (un amino ácido esencial) tomada diariamente.



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