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Contenido del artículo
Clavos y callos
Juanetes
Dolores en los pies
Lesiones inducidas por los ejercicios:
Uñas encarnadas

Desarreglos menores de los pies

Nuestros pies están sometidos a un intenso trabajo soportando todo el peso del cuerpo, por lo que a menudo se presentan problemas en ellos. Entre los problemas menores que son frecuentes están: dolores en el talón o en el arco del pie; clavos, callos, y juanetes, verrugas plantares; pie de atleta (tinea pedis); pies adoloridos; y uñas encarnadas.

En la mayor parte de las personas estos problemas menores de los pies no pasan de ser una sustancial molestia y de alteración de la marcha, sin embargo, en otras personas pueden convertirse en una situación con peligro para la vida, como por ejemplo, en los diabéticos, los que padecen de artritis severa o de problemas circulatorios, por lo que las personas con estas situaciones médicas deben evitar en lo posible tales desarreglos de los pies y ser cuidadosos a la hora de tratar alguna lesión en ellos.

Clavos y callos

Estos dos desórdenes son bastante comunes, pero esto no implica que deben ser ignorados ya que pueden indicar problemas subyacentes en el pie, o conducir a serias complicaciones en las personas con predisposición, aparte de que pueden convertirse en un impedimento para caminar.

La capa externa de la piel (epidermis) no es un órgano estático, si no por el contrario, es altamente dinámico y se renueva completamente en cada uno de nosotros aproximadamente todos los meses. El proceso de reemplazo de la epidermis tiene su origen en un tipo de células denominadas células basales o queratinocitos que están ubicadas profundo en la epidermis. Las células basales mantienen una constante mitosis (división celular), de modo que permanentemente se están generando allí queratinocitos nuevos. Estas células nuevas migran hacia la parte más externa y dura de la piel denominada estrato córneo al mismo tiempo que se van cargando de la queratina que ellas mismas sintetizan. La queratina es una proteína fibrosa y dura que es la que le da la dureza y resistencia mecánica al estrato córneo de la piel, el pelo y las uñas. Simultáneamente, las células viejas resultado de mitosis anteriores que ya han llegado a la superficie de la piel han muerto por el camino y se han convertido en una suerte de saco diminuto lleno de queratina, y son desechadas al ambiente en un proceso conocido como descamación. Cada día desechamos millones de estas células "viejas" y las reemplazamos por otra "nuevas" que ascienden desde las capas profundas de la epidermis y el resultado es piel nueva entre 25 y 45 días.

Este proceso natural de sustitución de la piel está normalmente balanceado, es decir, se producen tantas células nuevas como las que se descaman y la epidermis mantiene su grosor normal, sin embargo, el rozamiento y la presión locales hacen que se altere este balance al incentivar la actividad mitótica de las células basales con el consecuente aumento de migración de células maduras al estrato córneo, acumulándose allí para formar un engrosamiento anormal de la epidermis que conduce a los clavos y los callos. Ahora, la "llegada" de células queratinizadas al estrato córneo supera en número las que "parten" desechadas o descamadas. El endurecimiento y engrosamiento de la piel puede ser una consecuencia de problemas biomécanicos que causen una distribución anormal de la carga en un área particular de los pies y que debe ser corregida. El alivio de la presión y el rozamiento hace volver a la normalidad la actividad mitótica con lo que se produce la remisión o desaparición de la dolencia.

Aunque los clavos y los callos son similares en el aspecto de que ambos son una marcada hiperqueratinosis del estrato córneo, tienen importantes diferencias.

Clavos

Un clavo es una lesión hiperqueratinizada pequeña y bien definida que tiene un núcleo central. Tiene un color amarillo grisáceo y va desde unos pocos milímetros hasta un centímetro o más de diámetro. La base del clavo está en la superficie de la piel. El ápice (la punta) del clavo apunta hacia adentro y presiona las terminales nerviosas sensoriales que están en lo profundo de la piel (dermis) produciendo dolor.


Los clavos pueden ser duros o blandos. Los clavos duros normalmente se producen en la superficie de los dedos de los pies y son brillantes y pulidos. Los clavos blandos son más frecuentes en las superficies ubicadas entre los dedos cuarto y quinto de los pies. La acumulación de sudor remoja por largo tiempo la epidermis y la ablanda, dándole la naturaleza blanda a estos clavos.

Los clavos duros con frecuencia, y los blandos con menos frecuencia, están asociados a presiones sobre las protuberancias de los huesos subyacentes. Un espolón óseo (exostosis) casi siempre está detrás de un clavo duro o blando de larga duración.

La causa más común de dolor en los clavos es el uso de zapatos demasiado apretados. A medida que los dedos de los pies son confinados a un espacio menor por el ancho de los zapatos, el dedo más lateral, el quinto dedo del pie, recibe el mayor rozamiento y presión convirtiéndolo en un sitio común de la aparición de clavos. El dolor en estos casos puede ser agudo cuando se da una pisada, o sordo y apagado cuando se tiene el pie en alto.

Callos

Un callo puede ser de base amplia o tener un núcleo central con márgenes bien definidas en un área de la piel con espesor difuso. Los bordes exteriores del callo no están bien definidos y este puede ir desde algunos milímetros hasta varios centímetros de diámetro. Normalmente son elevados y amarillos y tienen un patrón de crestas en su superficie. Los callos se forman en las personas con una vida "normal" en las áreas de la piel sometidas a carga como en las palmas de las manos y en los lados o las plantas de los pies, pero pueden formarse en cualquier otra parte del cuerpo sometida a esas condiciones, por ejemplo, se pueden formar grandes cayos en las rodillas en aquellas personas que trabajan arrodillados y no usan rodilleras de protección como los instaladores de losas de piso.

Tratamiento de clavos y callos

Aunque existen medicamentos sin prescripción expresamente elaborados para retirar los clavos y los callos, el éxito en este propósito es la prevención y depende finalmente de la eliminación de las causas que los pueden originar, evitando el rozamiento y la presión localizados en zonas de la piel, esto último es también muy importante en la terapia de un clavo o callo ya existente ya que previene su recurrencia.

Para eliminar los clavos y los callos se debe usar una terapia combinada de medicamentos y técnicas complementarias, que además de acelerar el retiro de las células muertas alivian el malestar o dolor.

Terapia no farmacológica

Las medidas complementarias incluyen remojar el área afectada mientras dure el tratamiento por al menos 5 minutos en agua tibia para facilitar el retiro del tejido muerto. Este tejido muerto se debe retirar de forma delicada en lugar de con fuerza una vez hecho el remojo usando una toalla rugosa, una lima para callos o un trozo de piedra pómez. Las hojas afiladas como las cuchillas de afeitar deben evitarse ya que pueden conducir a infecciones.

Si el clavo o callo produce dolor, este se puede aliviar utilizando una almohadilla flexible a la que se le hace un agujero en la zona del callo o clavo. En el mercado son comunes estas almohadillas pre-elaboradas. De esta forma se alivia la presión que emana de los tejidos inflamados subyacentes al clavo o callo o de los huesos irritados o con protuberancias que se encuentren justo debajo. Si se tolera bien la almohadilla se puede utilizar hasta una semana, pero es recomendable sustituirla antes para evitar la maceración de la piel por la humedad que se acumula en ella, lo que puede producir infecciones. Si la almohadilla se adhiere a los calcetines esta se puede recubrir con cera o parafina antes de aplicarla, y asegurarla en su lugar con una venda adhesiva. Hay que tener en cuenta que el uso de almohadillas rara vez conduce a la curación del callo y es solo una medida de alivio temporal. La curación se logrará de forma segura si se eliminan las causas (rozamiento o presión) que dieron lugar a la lesión.

Terapia farmacológica

La sustancia considerada eficaz y segura para la eliminación de los callos y los clavos es el ácido salicílico. Los productos del mercado formulados para los callos y los clavos contienen este agente en proporciones que van desde el 12% al 40% en los preparados con textura como masilla y del 12% al 17.6% en aquellos tipo colodión?.

Usualmente el ácido salicílico se aplica a los clavos y a los callos (también a las verrugas) en un vehículo de colodión, o de tipo colodión, que tiene la ventaja de dejar cuando seca, una lámina flexible o rígida que previene la evaporación de la humedad, lo que favorece la hidratación de la queratina y su ablandamiento. Esta cualidad ayuda a la penetración del ingrediente activo al interior del tejido afectado resultando en una sustancial acción local del medicamento.

El vehículo tipo masilla que contiene el ácido salicílico también se usa, tanto directamente como en la forma de discos y parches. Esta forma de aplicación proporciona un contacto directo y prolongado del medicamento con el área afectada. La masilla de ácido salicílico es una mezcla uniforme, sólida o semisólida de ácido salicílico en una base apropiada y distribuida de forma uniforme en un material de soporte adecuado como plástico o algodón. La concentración usual de ácido salicílico es del 40%. Para aplicarlo se corta un segmento del tamaño del clavo o callo y se asegura sobre este con una cinta adhesiva impermeable.

También existen los parches adhesivos acompañados de pequeños discos de ácido salicílico para aplicarse directamente sobre la piel. Para usarlos se escoge el tamaño del disco de material activo de las dimensiones adecuadas, se coloca sobre el callo o clavo y luego se cubre con el parche adhesivo. Las listas 1 y 2  a continuación muestran una guía resumida en el tratamiento de callos y clavos con ácido salicílico.

Lista 1. Guía resumida para el tratamiento de callos y clavos con Ácido salicílico al 12% - 17.6% en vehículo tipo colodión.

1.- Lave y seque al área generosamente  antes de aplicar el producto.

2.- Aplique el producto no más de dos veces al día.

3.- Aplique una gota a la vez directamente en el clavo o en el callo hasta que el área afectada esté bien cubierta. Evite los excesos.

4.- Permita que el porducto se seque hasta que no corra.

5.- No permita que el medicamento caiga en las áreas sanas aledañas a la lesión, de pasar lávelas bien con agua y jabón.

6.- Para los callos y clavos duros  aplique la solución una o dos veces al día hasta por 14 días.

7.- Para los clavos blandos entre los dedos de los pies, mantenga los dedos separados hasta que la solución se seque y entonces aplique una venda. Trate esos clavos por 3 a 6 días.

8.- Después de cada uso cierre bien el contenedor para evitar la evaporación de los disolventes y el aumento d ela concentración.

9.- Remoje el pie afectado en agua tibia, entonces retire la piel blanca y blanda del callo o clavo utilizando cuidadosamente una toalla rugosa, una piedra pómez o una lima para callos. Cuide la piel sana de alrededor.

10.- Almacene el producto en un contenedor ámbar u opaco para evitar que le de la luz.

Lista 2. Guía resumida para el tratamiento de callos y clavos con Ácido salicílico al 12% - 40% en vehículo tipo masilla.

1.- Lave y seque al área generosamente  antes de aplicar el producto.

2.- Si usa masilla córtela siguiendo el contorno del callo o el clavo y aplíquelo sobe el área afectada. Cúbralo con una cinta adhesiva impermeable.

3.- Si usa discos con parches coloque un disco de dimensiones apropiadas sobre el callo o clavo y entonces cúbralo con el parche.

4.- Retire el disco y el parche dentro de las 48 horas.

5.- Remoje el pie afectado en agua tibia, entonces retire la piel blanca y blanda del callo o clavo utilizando cuidadosamente una toalla rugosa, una piedra pómez o una lima para callos. Cuide la piel sana de alrededor.

6.- Repita la aplicación después de haber retirado la piel blanda.

7.- Utilice un máximo de 5 tratamientos en un plazo de dos semanas.

Contraindicaciones

El ácido salicílico es cáustico, y si se utiliza mal puede producir úlceras o inflamaciones en la piel por lo que no debe utilizarse en los casos siguientes:

1.- Sobre piel irritada.

2.- En áreas enrojecidas o infectadas.

3.- Sobre lunares.

4.- En verrugas en las que crece pelo.

5.- En verrugas en los genitales, la cara, o en las membranas mucosas como en el interior de la boca, ano, nariz o labios.

6.- Si se padece de diabetes.

7.- Si se tiene pobre circulación sanguínea.

Juanetes

figura 1
Figura 1. Representación del hallux valgus.

Los juanetes son un abultamiento lateral de piel callosa y generalmente enrojecida que se produce donde el dedo gordo (hallux) se inserta al pie. El hallux, junto con el lado interno del pie son los que proporcionan la elasticidad y la movilidad que nos permite caminar o correr, de modo que el hallux es una parte dinámica del cuerpo. Esta movilidad da la posibilidad de que se puedan producir varios desórdenes anatómicos asociados con los pies, entre el que está el hallus valgus que es una desviación del eje del dedo gordo hacia el resto de los dedos (figura 1). Esta desviación, asociada con la irritación externa producida por los zapatos sobre la parte prominente de la articulación puede resultar en inflamación, hinchazón y/o exotosis de la estructura que involucra la articulación y puede terminar en un juanete.

Aparte de la influencia genética o hereditaria, son varias las condiciones que pueden dar lugar al juanete. La presión sobre la cabeza del metatarso del dedo gordo del pie puede ser una consecuencia de la forma en la que la persona se sienta, camina o se mantiene de pie. En las mujeres, la presión debida a zapatos de tacón muy alto, o muy estrechos en la zona que acomoda los dedos los fuerza lateralmente hacia adentro y esto puede agravar la condición. Del mismo modo, las malformaciones del esqueleto del pie son causa frecuente de juanetes. El ejercicio vigoroso, tal como correr, puede causar juanetes o exacerbar los existentes, así como aumentar la severidad del hallux valgus.

Los juanetes son generalmente asintomáticos pero pueden volverse muy dolorosos, hinchados, y sensibles. El dolor se produce por la presión de los zapatos en la zona media de la cabeza del primer metatarso. Es común que la superficie del juanete se recubra de un engrosamiento de piel callosa.

Tratamiento de los juanetes

Las medidas correctoras en la terapia de los juanetes dependen de la severidad de las molestias que ocasionan, y se dirigen a aliviar estas molestias. En algunos casos se requiere de cirugía correctora.


Dada la naturaleza del desarreglo no existen medicamentos tópicos para la terapia y el uso sistemático y frecuente por largo plazo de analgésicos sin prescripción no es recomendable. El manejo del juanete para el alivio de los síntomas debe dirigirse a su causa, tal como zapatos muy apretados o tacones muy altos, la pronación? excesiva al caminar, o la existencia previa de la lesión. Por lo tanto el auto-tratamiento debe incluir: evitar zapatos apretados y tacones muy altos a fin de reducir el desarrollo del desarreglo o aliviar las molestias si ya existe, usar almohadillas protectoras para reducir la presión sobre el área del juanete, y tomar anti-inflamatorios orales durante corto plazo en las crisis de inflamación.

Condiciones tales como padecimiento de diabetes excluye la posibilidad de que los juanetes sean auto-tratados y debe acudirse al médico. De la misma forma la presencia de supuración o sangramiento desde el juanete hace que este se ponga en manos de un especialista.

Probablemente lo único que usted necesite para aliviar la irritación que producen los zapatos es la utilización de un relleno tal como un paño grueso de algodón asegurado con cinta adhesiva, y eventualmente este relleno o acolchado puede ayudar a reducir la inflamación alrededor del área del juanete. Antes de colocar la almohadilla protectora, el pie debe lavarse y secarse minuciosamente. El relleno debe cortarse de modo que cubra la forma del contorno del juanete, pero si lo que quiere es aliviar la presión sobre el centro del juanete entonces debe cortarse que rodee la lesión. En el mercado se expenden rellenos o almohadillas pre-fabricadas y adhesivas que se pueden usar de forma inmediata. Tenga en cuenta que para usar los rellenos hay que acudir a unos zapatos más grandes de los normales, a fin de dar cabida a la almohadilla. Si esto no se hace se puede producir presión en otras áreas del pie. Nunca use rellenos si la piel del juanete está rota o ampollada, primero debe resolver estos problemas para luego usar la almohadilla protectora.

Dolores en los pies

Cada vez que damos un paso al caminar todo el peso del cuerpo descansa alternadamente sobre un solo pie y esta situación se repite en todos nosotros más de 800 veces al día. El incremento súbito de carga en el pie en cada paso debe ser absorbido por el sistema de amortiguación natural del pie que se ve envuelto en un constante esfuerzo por lograrlo. Cuando se usan zapatos sin amortiguación, el golpe de carga que se produce cuando el pie se apoya en el suelo se absorbe a través del propio pie, el tobillo, la pierna y la espalda y este choque repetitivo puede terminar fatigando los músculos con el consecuente dolor en los pies o en la espalda.


Los dolores en los pies pueden tener su causa en factores como: demasiado tiempo de pie, caminar en superficies duras, disminución de la almohadilla de grasa en las plantas de los pies debido a la edad, desórdenes circulatorios o neurológicos, y calzado inadecuado.

Los dolores más frecuentes en los pies se producen en el talón y en muchos casos es difícil determinar la causa, pero muchas veces se deben al espolón calcáneo ?, o a la fasciitis plantar?.

Puede obtener una descripción algo detallada del espolón calcáneo siguiendo el enlace a este tema que se indica en párrafo anterior, pero de forma resumida se puede decir que esta dolencia se debe a la excesiva tirantés de los músculos de los pies y al desgaste del tejido graso que cubre el hueso del talón. Contribuyen a esta dolencia: usar técnicas incorrectas al caminar o correr, correr en exceso, calzado desajustado, tener sobrepeso o ganar peso muy rápido y el envejecimiento.

Por su parte, la fasciitis plantar es producida a menudo por arcos del pie altos, pies planos o estrés repetitivo de los pies durante las actividades deportivas. El dolor se caracteriza por producirse durante los primeros minutos después de salir de la cama en las mañanas, o cuando la persona se pone de pie después de haber permanecido sentado. La sensación dolorosa es muy aguda en los talones.

Tratamiento de los dolores en los pies

El tratamiento debe dirigirse a proporcionar a los pies soporte adicional y amortiguación a fin de que reciban una menor fatiga. La primera medida es utilizar calzado con suficiente espacio para los pies y buena amortiguación en la suela, además es recomendable el uso de zapatos de tipo deportivo que tienen un buen soporte para el arco del pie. Si por alguna razón no es posible el uso de tales zapatos, o la persona debe estar de pie por mucho tiempo entonces lo mejor es acudir a alguno de los insertos (plantillas) disponibles en el mercado para hacer los zapatos de "estilo" más confortables. Las plantillas pueden ser completas (de toda la planta del pie) o parciales (solo una parte de la planta del pie) y su uso dependerá del objetivo que se persigue y de la dolencia que se sufre. Hay que tener en cuenta que las plantillas insertadas ocupan espacio, por lo que el zapato a usar debe proporcionarlo.

Medidas adicionales pueden ser: usar una férula o entablillado del arco del pie en las noches, disminuir las actividades en las que los pies soporten peso, o bajar de peso si se tiene sobrepeso. También es apropiado tomar medicamentos anti-inflamatorios orales o la aplicación de compresas frías.

Lesiones inducidas por el ejercicio

No se pueden hacer ejercicios tales como correr, saltar o danza aeróbica sin que estos incrementen el riesgo de dolencias en los pies. Es frecuente que los individuos se enrolen en programas de ejercicios intensos o extenuantes sin tomar la debidas precauciones y por ello sufren consecuencias dolorosas en los pies o la espalda, e incluso otras consecuencias que resultan de peligro para la vida como los fallos cardíacos.

Ciertas personas, en particular los mayores de 35 años, no deben entrar a un programa de ejercicios en un gimnasio sin primero consultar a un proveedor de salud, teniendo particular importancia si se sufre de hipertensión o una historia familiar de fallos cardíacos o diabetes.

Dolores en las espinillas

Como dolores en las espinillas se consideran aquellos que se producen desde la zona inferior a la rodilla hasta la zona encima del tobillo en la parte anterior de la pierna. Estos dolores son un fenómeno de sobreuso de aquellos que corren o caminan en superficies duras. También se pueden producir por no hacer un estiramiento muscular adecuado antes de comenzar a correr, correr en una pista peraltada (inclinada lateralmente) o sobre el hombro curvo del borde de la carretera, calzar zapatos inadecuados, o dar sobrezancadas al correr.

Comúnmente el dolor se produce en el tercio inferior de la espinilla y se siente que crece gradualmente con el ejercicio. Este dolor tiene su origen en la separación del tendón y el perióstio? que recubre el hueso de la espinilla y puede producirse lo mismo cuando se corre que tiempo después. La sensación dolorosa en las espinillas cuando se camina, o se suben escaleras, puede indicar un padecimiento más serio de dolor en las espinillas.

Una terapia inicial adecuada para minimizar el dolor en las espinillas es el uso de reposo, compresas frías (lista 3), compresión y elevación del área que duele. Se pueden usar también la aspirina o el ibuprofeno orales para aliviar el dolor y reducir la inflamación de los tejidos. No es recomendable usar los analgésicos para "ocultar" el dolor y continuar con los ejercicios o para ganar resistencia.

Lista 3. Guía para el uso de las compresas frías.

1.- Llene la bolsa con hielo molido hasta la mitad o dos terceras partes de su volumen a fin de que sea flexible y se adapte mejor al área de la lesión.

2.- Antes de llenar la bolsa, compruebe que no tiene salideros, que este seca exteriormente y luego expulse el aire retenido en su interior.

3.- Envuelva la parte del cuerpo afectada con un paño elástico y entonces aplique el hielo. El paño húmedo ayuda a transferir el calor entre la bolsa y el cuerpo.

4.- Si participa el tobillo en la terapia, manténgalo en una posición de dorsiflexión (el pie apuntando a la nariz) cuando lo envuelva en el paño.

5.- Coloque la bolsa sobre el área específica del cuerpo.

6.- Aplique la bolsa de hielo unos 10 minutos y luego quítela otros 10 minutos de forma alternada. De otra forma se pueden producir daños a los tejidos

7.- Siga este procedimiento 3 o 4 veces al día.

8.- Restituya el hielo cada 2 a 4 horas.

9.- La terapia de compresas frías se debe mantener hasta que disminuya la hinchazón, o por un máximo que está entre 12 y 24 horas. En lesiones severas puede ser necesario un plazo de entre 48 a 72 horas

10.- Para almacenar la bolsa drene el interior y permita que se seque antes de colocar la tapa. 

Fractura por estrés

También es conocida como fractura por fatiga y se encuentra con frecuencia en los corredores, especialmente si corren en superficies duras sin flexibilidad. Es más frecuente en los huesos largos del pie o la pierna. También se puede encontrar en las personas que suben escaleras numerosas veces en el día.

A diferencia con la fractura ósea producida de manera súbita por un impacto severo, este tipo de fractura se induce por estrés acumulativo en el tiempo ante la fatiga que se produce por las cargas repetitivas, aunque estas sean menores que la carga de rotura del hueso. Constituye una alteración de la arquitectura del hueso en la cual se producen grietas en su corteza exterior.

La aparición de dolor está asociada con los corredores que cambian drásticamente algún aspecto de su rutina de entrenamiento. Aunque el dolor comienza lentamente, sin aparentar problema serio, normalmente el individuo que tiene una fractura por estrés se queja con frecuencia de un dolor profundo en la parte baja de la pierna con un área de sensibilidad extrema. Muchos atletas piensan erróneamente que ese dolor se quitará si se sigue trotando, y eso es un grave error, todos debemos tener conciencia de que la sensación de dolor es un aviso del cuerpo de que algo anda mal y debemos escucharlo para evitar peores consecuencias. El tratamiento para la fractura por estrés es abandonar por completo las carreras por lo menos de 4 a 6 semanas, o más, si la tibia está involucrada. El uso de anti-inflamatorios no esteroides como el ibuprofeno o en naproxeno puede ser indicado por el médico para reducir la inflamación y aliviar el dolor.

Tendinitis del tendón de Aquiles

Como toda tendinitis, esta dolencia es la inflamación de un tendón, pero en este caso se trata del tendón de Aquiles, el tendón más grueso y fuerte del cuerpo que pasa por detrás del tobillo uniendo tres músculos de la pantorrilla con el hueso del talón del pie (hueso calcáneo). Esta inflamación puede ser dolorosa, sin embargo, a menudo no presenta los clásicos síntomas de las inflamaciones, tales como dolor, eritema (enrojecimiento), temperatura elevada de la piel, o hinchazón. Los síntomas típicos son: dolor en la parte posterior del talón, particularmente peor al levantarse en las mañanas, al comenzar una sesión de ejercicios o cuando se inicia la marcha después de haber estado sentado por largo tiempo.

La lesión puede cursar sin ruptura alguna del tendón, con su ruptura parcial o con la completa ruptura, si se sospecha de este desarreglo se debe acudir a un especialista como primer paso y no intentar auto-tratar la dolencia sin consultarlo.

Las causas comunes de la tendinitis del tendón de Aquiles incluyen: correr en terreno accidentado (por ejemplo sobre la falda de una colina), correr en la arena de la playa, calzar zapatos impropios para la actividad de ejercicios que se hacen, o moverse con pronación excesiva.


El mejor tratamiento es la prevención a través de un cuidadoso incremento del entrenamiento que incluya ejercicios de estiramiento muscular, y también la sustitución de los zapatos impropios o desgastados. Si se tiene mala alineación ósea que produzca excesiva pronación se debe seguir una terapia ortopédica con el uso de dispositivos que mejoren la posición de los pies.

Ampollas

Las ampollas se producen en el talón o en la planta de los pies como consecuencia del desplazamiento de la piel debido a fuerzas repetitivas paralelas a su superficie ejercidas sobre la piel. Estas fuerzas resultan en la muerte de células intermedias entre el estrato córneo y el estrato lúcido? de la epidermis y con ello se acumula fluido rápidamente en el sitio. El calor, el sudor y la constante humedad pueden contribuir a la formación de la ampolla, de igual forma lo hacen: usar zapatos que no queden bien o medias inadecuadas. Una causa de ampollas es a menudo caminar descalzo.

El tratamiento de las grandes ampollas con síntomas notorios es cosa del podiatra ya que resulta necesario la incisión y el drenaje de la ampolla para luego retirar de forma estéril la piel que la conforma. Una vez retirada la ampolla, la herida remanente debe protegerse con un vendaje no adherente en forma de rosquilla o salvavidas que soporte el peso del cuerpo dejando libre de carga la zona de la ampolla. Tomar el tratamiento de la ampolla por uno mismo puede aumentar el riesgo de una infección y por ello no se recomienda.

Para prevenir las ampollas se pueden tomar varias medidas entre las que están: usar calzado que quede bien así como plantillas sintéticas que absorban las fuerzas de rozamiento, usar medias gruesas de lana o de algodón y adicionalmente colocar una media fina de poliéster o acrílica debajo de la media gruesa. Algunas personas de piel fina siguen desarrollando ampollas hasta que su piel se endurezca lo suficiente para soportar el rozamiento cuando corre. La aplicación de tintura de benjuí o un producto flexible de colodión puede ayudar a endurecer la piel. Es una buena medida aplicar antibióticos tópicos? para prevenir infecciones en los lugares donde la piel se rompa.

Esquince de tobillo

El esguince del tobillo ha sido tratado en este artículo.

Neuritis intermetatarsal

La neuritis intermetatarsal se caracteriza por dolor y entumecimiento de los dedos de los pies, con más frecuencia en el tercer inter-espacio entre los dedos. La causa de estos síntomas se vincula a la poca longitud, o a la forma de los zapatos para proporcionar el espacio donde acomodar el pie. Este atasco del pie comprime los nervios, o estos quedan atrapados en el área comprendida entre los metatarsos y la base de los dedos y de este modo se inflaman. El problema se resuelve usando zapatos que proporcionen el espacio adecuado. Si el dolor persiste y empeora puede ser un signo del desarrollo de un neuroma? y por tanto cuando esto sucede se debe acudir al podiatra.

Pérdida de las uñas

El rozamiento y la presión como resultado de la acción entre los dedos y el interior del zapato nos puede llevar a la formación de una ampolla debajo de las uñas. Esta ampolla tiene el efecto de separar la uña de su asiento en el dedo. En ocasiones también se puede acumular sangre debajo de las uñas lo que da a estas un color oscuro diferente, condición que es muy dolorosa y que puede terminar con la pérdida temporal de la uña. Entre los factores que contribuyen a la formación de la ampolla están: uñas de grosor sobrecrecido en combinación con zapatos que no queden bien; y uñas muy largas atrapadas en la media o dentro de la caja del zapato, especialmente si se hacen movimientos de constante "para y arranca" o se desciende una pendiente.

Uñas encarnadas

Se conoce como uñas encarnadas cuando las esquinas laterales exteriores de ellas se curvan y crecen embebidas dentro de los tejidos que conforman los bordes del asiento de la uña causando dolor. La causa más común de las uñas encarnadas es el corte inadecuado de estas, el corte adecuado consiste en dar una terminación recta al borde de la uña sin reducir su ancho de forma alguna. Las uñas dejadas con filo o con los bordes de forma irregular, al crecer, eventualmente se incrustan en los tejidos blandos del asiento de la uña. Otros factores que pueden conducir a las uñas encarnadas son: uso de zapatos puntiagudos o estrechos, así como calzar medias muy apretadas. La compresión que estos problemas producen puede forzar a los bordes de las uñas en dirección a la "carne" del dedo y una vez embebidos en ella pueden seguir creciendo en esa dirección.

Estar postrado en una cama puede producir que las uñas se encarnen debido a que la fuerza que hace la ropa de cama sobre los tejidos blandos que rodean la uña los presiona contra las uñas. La onicomicosis? también puede resultar en uñas encarnadas.

El crecimiento de la uña dentro del tejido blando que la rodea produce micro-desgarros de la piel que permiten la entrada a bacterias oportunistas residentes en los pies lo que puede dar lugar a infecciones superficiales. Se pueden producir también inflamaciones y ulceraciones secundarias que son complicaciones surgidas de esta condición.

La terapia de las uñas encarnadas se dirige fundamentalmente a eliminar las causas que la producen, esto es, cortando las uñas de manera adecuada, dándole suficiente espacio a la uña para crecer adyacente a los bordes de tejido blando, y eliminando la fuente externa de presión sobre ellas. Si hay supuración, inflamación severa, dolor, o la condición es recurrente se debe visitar al podiatra. Hay casos en que resulta necesaria la cirugía. El uso de analgésicos como la aspirina, el ibuprofeno, quetoprofeno o naproxeno, los que además son anti-inflamatorios, puede aliviar el dolor y la inflamación, y estos fármacos pueden utilizarse si no hay contraindicaciones particulares en el individuo con su uso.



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