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Mitos y leyendas de la antigüedad.
Los dioses, los héroes, los demonios y otras figuras
mitológicas son innumerables. Están presentes
en todas las manifestaciones del arte y la cultura de los pueblos e
incluso en las costumbres cotidianas.
Los relatos y leyendas mitológicas ignoran las
condiciones materiales y los límites de tiempo y espacio, son
"maravillosos" por sí mismos y para entenderlos a plenitud hay
que
dejar a un lado nuestra lógica racional.
Son, en definitiva, "historia antigua", pero reveladores de una
sociedad;
nada se puede comprender bien de la historia de los pueblos antiguos si
se prescinde totalmente de la mitología, esos dioses
representaban lo
sagrado, esto es, lo esencial, lo intocable, lo indiscutible y por
tanto expresaban, sin resistencia alguna, las necesidades, los deseos y
las aspiraciones de los hombres. Se destaca en este sentido que, por
ejemplo, los griegos antiguos hayan inventado dioses para casi todas
las aspiraciones humanas, dioses del amor (Eros), de la guerra (Ares)
de la medida (Némesis),
de la belleza (Afrodita) y
otros tantos, sin
embargo no crearon un dios de la palabra, esta pertenecía a los
hombres, y en esencia no era una aspiración, en general estaba
al
alcance de todos como una realidad tangible.
La mitología pertenece
a todos los pueblos, ninguno ha prescindido de esta forma de afianzar
sus orígenes, de dar cohesión a sus comunidades, y en
resumen
establecer su identidad. Cada pueblo utiliza algo maravilloso que le es
particular y que de hecho, resulta extraño cuando se presenta a
un
individuo que pertenece a otra civilización no relacionada, pero
que a
menudo, le permite escapar de su propia esfera de pensamiento.
La mitología antigua resulta sin duda un viaje fascinante, que
nos
permite visitar las grandes civilizaciones, entrar en su intimidad,
acercarnos a los orígenes mismos del hombre civilizado.
La mayor parte de los relatos mitológicos están cargados
de una gran
imaginación, son en sí mismos fascinantes y por ello, no
ha sido
casualidad que han sido representados en muchas ocasiones en la
pintura, la escultura, e incluso mas modernamente por el cine,
generando la aprobación de la mayoría de los hombres de
todas las
épocas.
En este artículo no nos limitaremos a las mitologías
griega y romana,
que nos son mas familiares, también se hacen incursiones en
otras
mitologías como la: egipcia, mesopotámica,
nórdica, eslava, indú,
china y otras. Trataremos los personajes mitológicos y las
leyendas mas
representativas de estas culturas sin entrar en las múltiples
versiones
de los mitos, que harían interminable la narración, mas
bien nos
basaremos en su importancia de acuerdo a la situación que los ha
visto
nacer y a las circunstancias que los han hecho perdurar.
No tema, súbase a la máquina del tiempo y emprenda el
viaje al pasado
que representa el artículo, resultará agradable y
fascinante. Además de
incorporar bagaje al su arsenal cultural, le servirá para
interpretar
el origen de muchas palabras que se usan hoy como representativas de
aspiraciones y metas actuales, para definir actitudes humanas y en
otros múltiples campos de la vida.
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Mitos universales.
En una buena parte de los pueblos del mundo antiguo existen mitos que
de una forma u otra tienen rasgos que se repiten bajo formas cercanas,
como si fueran la expresión de una necesidad común de la
humanidad, una
visita a estos mitos, nos permitirá entrar en una misteriosa
inmersión
en las creencias y los orígenes de estos pueblos.
Entre los mitos mas universales se encuentran:
- La creación.
- La re-creación.
- El mas allá.
La creación.
Los mitos de la creación quieren remontarse al principio de
todo, al
momento en que nada (o casi nada) existía, al origen mismo del
mundo y
de las cosas. La historia y los relatos antiguos de los pueblos nos
muestran un gran número de interpretaciones de la
creación; cada uno de
ellos cargado de la originalidad del pueblo que le dio origen. No
obstante, en la gran diversidad se pueden detectar elementos
repetitivos que los acercan y los relacionan con la necesidad
común de
dar una explicación a las preguntas: ¿De donde salimos?,
¿Qué dio lugar
a todo esto que no rodea?, en definitiva satisfacer la
intrínseca
curiosidad del hombre desde tiempos remotos.
Hay dos formas básicas de la creación en los diferentes
pueblos:
- Un ser creador y origen de todo.
- El surgimiento espontáneo desde el caos.
El creador
Dios supremo que existía de forma independiente antes que el
resto de
las cosas, crea por su voluntad, y de muy diversas formas, de acuerdo a
los diferentes pueblos, todas las cosas que nos rodean. Este dios
supremo casi siempre surge del él mismo, por sus propias
fuerzas,
emergiendo de una suerte de somnolencia, de un estado latente, para
tomar conciencia de su existencia y disponerse al trabajo de
creación. En otros casos, los primeros dioses surgen de forma
milagrosa
y aun en otros, no se intenta explicar como surge este creador,
sencillamente existe y punto. También se concibe la
creación como el
desmembramiento de un ser creador, y de cuyas partes desmembradas
surgen las cosas del universo. Por último, no son pocos los
pueblos
para los cuales la creación surge del agua, tanto como obra de
dioses,
como de animales.
Los creadores se llaman Yahvé
o Elohim en Israel; Ptah, Ra o Amón-Ra, Atón, Khepri en Egipto; Wele para los bantúes de
Kenia; El para los cananeos; Tunggal para los javaneses; Anu, Apsu, o Marduk
para los acadios;
Amma para los dogoneses; Mangala para los malinké y los bambara;
para los zulúes
es el espíritu eterno el que da
la orden a la diosa madre Ma de
crearse ella misma y luego todas las cosas; para los deleware de
América del Norte, Tirawa,
el
creador, delega la mayor parte de sus poderes a las estrellas y de
la unión de los astros saldrán los pueblos que
habitarán la tierra.
Estos dioses supremos siempre están en el origen de las cosas,
en la
creación, pero pierden, en muchos casos, su supremacía
durante la
continuación de los acontecimientos en el tiempo, crean, pero no
necesariamente siguen participando en el desarrollo de su
creación.
Los procedimientos del creador
Múltiples procedimientos parecen haber sido usados para la
creación: Ra se ha
unido a su propio cuerpo de forma que todos los dioses salieron
después de él1; Khnum-Ra ha hecho los hombres y
modelado el resto de las cosas en el torno de alfarero2
dicen los egipcios. Apsu es
un creador ordinario, engendra los demás dioses por unión
sexual con Tiamat3,
creen los acadios. El dios Nsambi,
aseguran
los bantúes de
Zaire, vomita el sol, la luna y las estrellas y
mas tarde los animales, las plantas y los hombres al padecer de fuertes
dolores de estómago4.
Para los manuvu
de Filipinas, el primer hombre, Manama,
único ser existente, crea la tierra amasando la mugre que extrae
de
debajo de sus uñas, la que luego se hincha sola y forma una
tierra
mineral sin vegetación.
Otros pueblos conciben la creación desde la nada por la fuerza
de las
palabras del dios supremo, así para los bantúes de
Ruanda, Imaana crea todo por
su verbo, Yahvé de los
israelitas crea las cosas formulando un deseo que al decirse se realiza
al instante. Del mismo modo, Io,
un dios de Polinecia modela el mundo con sus propias palabras.
En otros pueblos como los
budistas, los tahoístas y los
confucianos, la
creación misma no es importante, pero el establecimiento
posterior del
orden en el universo es obra de genios.
Entre los relatos que dan origen a la creación debido al
desmembramiento de un ser superior están: la concepción
china de que P'an-ku
al morir formó un pico sagrado, sus ojos se convirtieron en el
sol y la
luna, su grasa en el mar y los ríos y sus pelos en los
árboles y el
resto de los vegetales5. El Vishnu-purana
dice que Prajapati,
el amo de las criaturas, sacó las vacas de su vientre y de los
costados, los caballos y los elefantes de sus dos pies, así como
plantas frutos y raíces nacieron de sus pelos. Para los germanos
el
gigante Ymir, es desmenbrado
para formar todas las partes del universo.
Entre los que ven la creación partiendo del
agua están los tunguses
de Siberia, los que dicen que el dios
mismo, llamado Ekseri,
se sumerge en la inmensidad del agua y saca la arcilla con la que
formará la tierra. Los Modoc
de la costa Noroeste de
Norteamérica creen
que el creador, Qumoqums se
sumergió varias veces en las aguas del lago Tule, en la quinta
inmersión por fin alcanza el fondo y toma en sus manos un poco
de
barro, los deja caer cerca del lago y luego lo extiende hasta cubrir
toda la superficie del agua, mas tarde, de allí, forma las
montañas y
los ríos y hace crecer los árboles y las plantas de la
tierra6.
En la India se dice que es un jabalí el que se sumerge y desde
el fondo
de las aguas levanta la tierra. Para los birhor de Chota Nagpur primero
es la tortuga la que baja al fondo de las aguas, luego el cangrejo,
pero ninguno de los dos logra traer el barro a la superficie. Es la
sanguijuela, la que al engullir el barro logra subirlo a la superficie
y expulsarlo allí para iniciar la creación.
La creación y la lucha entre el bien y el mal.
En muchos pueblos la creación está relacionada con la
lucha entre las
fuerzas del bien y el mal: Para los germanos está en el norte el
mundo
de las tinieblas y el frío, Niflheimr,
y en el sur el mundo del fuego, Muspellsheimer,
de cuyo enfrentamiento surge el híbrido Ymir. De las partes de Ymir
asesinado surgirá el mundo.
Para los georgianos Diós tenía una hermana
que disgustada con él siempre creaba una entidad
antagónica a sus
creaciones, así tenemos que cuando Diós crea el cielo
como una inmensa
red, ella crea las ratas para que devoren la malla. Cuando el crea la
viña, ella crea la cabra para que se la coma etc. De esta forma
explicaban porqué el mundo no era perfecto.
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Surgimiento desde el caos.
Esta segunda forma de concebir la creación se manifiesta
también en los
pueblos antíguos con ciertas similitudes, e intenta explicar
como
aparecen las cosas cuando nada existía. Para los griegos era
solo una
masa confusa, indefinida, una suerte de mundo anterior donde reinaba el
desorden, digamos que una gran bruma sin forma a la que se le
llamó Caos. Los chinos
concibieron el principio de todo a partir de ese mismo mundo indefinido
que llamaron Gran Comienzo.
Para los egipcios las cosas surgen desde el Noum
que era una suerte de mundo anterior, una extensión de agua que
contenía el germen de toda vida futura, a su vez los tibetanos
dicen
que al comienzo no había nada tangible, no había espacio
entre el cielo
y la tierra, era un mundo sin carácter de existencia ni
carácter de no
existencia y lo llamaron Mundo en
Potencia y todo lo que existe salió de él8.
El comienzo desde el caos
Las primeras creaciones aparcen del caos sin causa alguna, es una
generación expontánea, como una actividad realizada por
el caos sobre
sí mismo, se incha, crece sin control, se calienta, y de este
proceso
se diversifica, se divide, se dispersa y se especializa en diferentes
unidades que se organizan para dar lugar al surgimiento de los
elementos definidos, la luz, el fuego, la vida y el resto de las cosas
que componen el universo. Para los bambara de África occidental
el caos
original (que veían como un gran vacío) se convierte en
dos espirales
que giran en sentido contrario, de la interacción, surgen cuatro
mundos, una masa pesada que cae y forma la tierra, una parte ligera que
sube y se convierte en el cielo la que al esparcirse sobre la tierra
constituye el agua que da origen a la vida, en el agua se forman los
otros dos mundos: la hierba y los animales acuáticos9.
El caos como un huevo
No es de extrañar que un gran número de pueblos, dada la
visión de la
formación de vida desde la masa indefinida de los huevos, hayan
utilizado este principio para explicar el origen de la creación.
Este
huevo cosmogónico es
la plenitud aun sin comenzar. El tiempo comienza con su ruptura.
En el mito japonés el cielo (Izanagi)
y la tierra (Izanami) se
confunden, están como un todo sin distinción, del mismo
modo que están confundidos los sexos (Izanagui
era un dios macho e Izanami
una diosa) dentro de un huevo como unidad primordial, de totalidad
perfecta que se basta a sí mismo y es liso, sin color y sin
forma.
Los egipcios dan el origen de todo a partir de un huevo que ha salido
del Noum creado por Ptha al vertir su simiente sobre
sí mismo para dar lugar al surgimiento de los Ocho (antepasados de los primeros
tiempos).
En la India es un huevo de oro que se forma sobre las aguas
primordiales que flota por doquier revestido del resplandor del sol el
que da origen a las cosas.
En ciertas mitologías siberianas el ser supremo se convierte en
pájaro
y deposita el huevo de donde saldrá el mundo en las aguas
primordiales.
El univereso se inicia cuando Chousor,
el dios artesano, abre el huevo y eleva una mitad para formar el cielo
y baja la otra para formar la tierra10.
La re-creación
El mito del diluvio esta presente casi universalmente: lo encontramos
en Sumeria
(Epopeya de Gilgamesh), en la India (Sapatatha-brahmana y
Bhagavata-purana), en Irán (Avesta, Videvat), en Grecia
(Apolodoro), en
el sudeste asiático, Melanesia y Polinesia, en las tribus de
Sudamérica, Centroamérica y Norteamérica.
Después del cataclismo que sucede, se produce una
re-creación del mundo, el Noé de la Biblia, avisado por el
mismo Yahvé a
construir un barco para flotar sobre las aguas que vendrán se
llama Ziusudra para los
sumerios; Utnapishtim en la
versión acadia; Manu
en la India; En Irán el propio Ahura
Mazda avisa al primer hombre, Yima,
de la catástrofe que se avecina y Prometeo
pone en alerta a su hijo Deucalión
de la
intención se Zeus de
destruir la humanidad.
En todos los casos una pequeña parte sobrevive y da lugar a la
recuperación, es decir la re-creación.
El origen del diluvio tiene muchas variaciones, en Australia una rana
gigante se bebe toda el agua y deja la tierra seca, entonces los
animales sedientos deciden resolver el problema; la anguila desarrolla
delante de la rana unas danzas de contorsiones que la hacen reir, esta
de esta forma no puede retener el agua y la arroja de un golpe
provocando una gran inundación.
En Sudamérica es uno de los gemelos primordiales que golpea el
suelo
con uno de sus talones y hace surgir grandes manatiales de aguas que
invaden la tierra. Para los quichés, pueblo Maya de Guatemala,
los dos
creadores, Tepeu y Gucumatz
tras varios intentos habían logrado crear unos seres que aunque
eran
capaces de decir sus nombres, no tenían ni memoria ni
razón, por lo que
decidieron ahogarlos en un diluvio. Algunos se salvaron en los bosque y
luego sus descendientes se convirtieron en monos7.
Historias parecidas y dotadas de una gran imaginación e
ingenuidad se
sucitan en Las Filipinas, Indochina, Tailandia, China y la India,
relacionadas, o bien con la furia del dios supremo o por una
catástrofe
natural. De todos, los indúes son los que llegaron mas lejos,
allí en
la India el diluvio duró 100 años y estuvo precedido por
un gran
incendio cósmico, fue en esencia una vuelta al caos original
donde
duerme Vishnú que
sirvió de abrigo a todas las criaturas.
Sin duda el recuerdo y las consecuencias de alguna catástrofe
natural
sucedida a los pueblos, tsunamis, crecidas de los ríos,
huracanes
asoladores son las bases donde se sustenta el mito del diluvio, y este,
a su vez se convierte en la expresión del miedo, el
artífice del
dilivio es la divinidad, y la razón, el pecado de los hombres.
No
obstante del diluvio se desprende una enseñaza, siempre hay
esperanza,
siempre queda de reserva un pequeño resto que puede recomenzar
todo, el
comienzo de nuevos y mejores tiempos.
El mas allá.
Son muchas las leyendas y mitos relativas a la vida después de
la
muerte, pero hay un denominador común que se repite con
frecuencia, los
buenos disfrutarán de otra vida mas o menos expléndida,
mientras los
malos pasaran una eternidad sufriendo las consecuencias de sus actos.
Esta doble posibilidad de vivir después de la muerte ha dado
lugar a
los conceptos de Infierno y Paraíso.
El infierno.
No siempre el Infierno representa un lugar inóspito y de
sufrimiento,
para muchos pueblos, era sencillamente el lugar donde descansan los
muertos y era, en general, una meta que debía alcanzarse
después de la
muerte para no vagar eternamente sin lugar de descanso. El camino a la
mansión de los muertos comúnmente está llena de
obstáculos, no es un
camino de fácil acceso. Los mesoaméricanos describen ese
camino, como
la escalada de montañas escarpadas, la travesía por
desiertos, el
choque con serpientes venenosas, el sufrimiento de vientos que cortan
como navajas y además franquear los nueve ríos del
infierno.
Para lo persas el difunto debe cruzar el puente Chinvat
y este puente es ancho y cómodo para los buenos y estrecho como
el filo
de un cuchillo para los malos. Al encuentro del muerto viene una mujer,
la Daena, que resulta joven,
bella, perfumada y resplandeciente si los actos del difunto en vida han
sido buenos, pero será una vieja fea, apestosa y harapienta si
han sido
malos. La joven bella ayudará al Fravarti
(el alma del muerto) a
cruzar el puente, mientras que la vieja bruja le arrojará al
barranco.
Los griegos llaman Hades al
infierno y se describe como una amplia caverna en el interior de la
tierra separada del mundo de los vivos por cuatro ríos,
Océano,
Aqueronte, Piriflegetonte y Cocito, es Coronte o Caronte
(el barquero del infierno) el que transporta a los muertos de una
orilla a la otra, y.... cobra por sus servicios, por lo que los griegos
enterraban a sus muertos con algún dinero a fin de pagar este
servicio
de transporte, ya que era preferible el "Reino de Hades" antes que
vagar eternamente entre los muertos sin sepultura a lo largo de las
orillas del río. La entrada de la caverna estaba guardada por un
enorme
perro (a veces dos) el Cancervero o
simplemente Cervero. En el
infierno griego no había distinción entre buenos y malos.
Para otras culturas como en Nueva Caledonia la vida después de
la
muerte siempre era penosa, los muertos comen lagartos en vez de carne,
bambú en lugar de caña de azúcar, excrementos en
lugar de las legumbres.
Pero hay otro infierno, un lugar lúgubre y frío, donde
abundan los
fantasmas allí se permanece en las tinieblas y no se
volverá nunca mas
a ver la luz. En la India se dice que hay mundos de tinieblas donde van
a parar los que han "matado su alma". Ellos hablan de veitiún
infiernos, los pecadores padecen en ellos de hambre y de sed, son
devorados por fieras, cortados en tozos con sierras, hervidos en aceite
o aplastados con un mazo. Para los budistas el infierno era un lugar
horrible donde se obligaba a caminar sobre un camino en llamas largas
distancias; otros eran condenados a meter la cabeza en un caldero de
agua hirviente; y otros arrojados a la hoguera.
Al pricipio del cristianismo el "Apocalipsis de pablo" describe a su
modo las penurias del infierno, se habla de enormes gusanos con dos
cabezas que roen las entrañas de los condenados, de ruedas
ardientes
que giran, de navajas de afeitar calentadas al rojo vivo, de un abismo
putrefacto y pestilente donde se pudren los que no han sido bautizados,
es la gehena de fuego de la
que habla la Biblia y castigo final de los malos en el fin del mundo.
El paraíso
Mas corrientemente los muertos descansan en el cielo, pero este
está
reservado solo al principio para los faraones y sus familias en Egipto,
antes de que estas ventajas se extendieran a todos. Se
reproducía en la
vida de los muertos una recreación de la vida de los vivos y
había que
esperar cierta evolución antes de ganarse el derecho de ir al
cielo, al
pararíso, como recompensa de una vida virtuosa.
En la India el Mahabharata,
el Ramayana y
los Puranas
describen los
cielos de los grandes dioses de ese país: el cielo de Indra
está lleno de
músicos y bailarinas; el de Vishnú
cubierto de oro y lleno de estanques cargados de lotos; y en el cielo
de Brahma
los muertos disfrutan de la compañía de ninfas celestes,
en general el
oro, los cantos, los bailes, los jardines y las mujeres jóvenes
hermosas forman la esencia de esos paraísos.
En el paraíso occidental no hay ni penas ni sufrimiento mental,
los
motivos de alegría son constantes. El aire mismo está
iluminado por los
rayos del sol y en la tierra abundan las especias y las flores de
eterno explendor así como las frutas benditas. Por doquier
brillan las
piedras preciosas y resuenan las campanas, y la ciudad es de oro (dice
el Apocalipsis de Pedro) donde corren cuatro ríos, de leche, de
miel,
de aceite y de vino y en sus orillan crecen los árboles de diez
mil
ramas con diez mil racimos de frutas.
En mesoamérica el paraíso del dios Tláloc
se llama Tlalocan
y está reservado principalmente para los guerreros muertos en
combate,
de forma que puedan cortejar al sol. Para los indios Norteamericanos el
paraíso está situado en tierras abundantes de caza y
pesca, donde las
redes se llenan de salmones y se pueden asechar constantemente a las
manadas de bisontes.
Para los celtas
el paraíso es un mundo donde corren la leche, la
miel,
el vino y la cerveza, allí se organizan perpetuamente festines
en
palacios de oro, plata, bronce y vidrio. Se vive rodado de mujeres de
belleza impecable e inteligentes, no existen la vejez ni la enfermedad,
tampoco los pecados.
Actualidad de los mitos.
Las antiguas creencias, que en forma de leyendas dieron lugar a la
mitología no mueren con el tiempo, aun cuando las sociedades que
le
dieron origen se hayan diluido o desaparecido. Se transforman, se
adaptan lo suficiente como para encajar en las cambiantes creencias de
la humanidad, adaptan sus imágenes a las nuevas circunstancias,
reinterpretan sus personajes y hasta transforman toda su estructura.
En la mayor parte de las creencias actuales de todo tipo, profesadas
por la humanidad en las diferentes corrientes religiosas, se pueden
identificar personajes de rasgos y funciones muy similares a las
deidades de la antigüedad. El mismo proceso de la creación,
aceptado
por una gran parte de las corrientes cristianas, se advierte en esencia
la misma concepción de ser superior como creador de todo que se
manifestó en la antigüedad.
Las propias tendencias sincretistas de hoy, donde se hacen converger
como las mismas divinidades los dioses de corrientes religiosas de
orígenes e historia muy diferentes, es una prueba de que los
mitos se
mezclan y se ponen de acuerdo entre sí como si fuera imposible
combatirlos de frente, y, en todo caso, sea mejor unirlos o referirse a
ellos en lugar de destruirlos.
Las figuras mitológicas principales de las diferentes
culturas.
El tema es extenso e inagotable, por lo que no resulta práctico
desarrollarlo como parte de este artículo, en su lugar, se
listan a
continuación los enlaces a otros artículos donde se
tratan las
principales figuras mitológicas mas antiguas de las diferentes regiones
de forma separada.
- Africanos
- Celtas
- Chinos
- Egipcios
- Eslavos
- Galos
- Greco-romanos
- Indúes
- Japoneses
- Mesoamericanos
e incas
- Mesopotámicos
- Nórdicos
- Oceanía
- Otras figuras
mitológicas
Si lo que desea es consultar las diferentes figuras de las mitologías
de forma individual, lo puede hacer en el artículo Sumario de las principales figuras mitológicas.
Referencias
1.- Papiro Bremmer Rhind.
2.- Templo de Esna, texto No 319
3.- Enuma Elish.
4.- André Akoun "Mitos y creencias del mundo entero".
París 1985
5.- Chou yi ki, recopilación del siglo VI.
6.- Claude Lévi-Strauss "Les mythologiques", París
1964-1971.
7.- "Las antíguas historias del Quiché" Fondo de la
Cultura Económica, México, 1952
8.- M, Tucci "Tibetan Painted Scrolls" Roma 1949
9.- André Akoum "Mithes et croyances du monde entier"
París 1985
10.- Damascius "Problemas y soluciones que atañen a los primeros
principios"
Para ir al índice general
de portal aquí.
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